Diccionario Bíblico
Zelofehad
Letra Z
Heb. 6765 Tselophjad, צְלָפְחָד, de etimología incierta, quizá «sombra del temor», o sea, «protección contra el temor»; Sept. Salpaad, Σαλπαάδ v. Salphaad, Σαλφαάδ, etc.; Vulg. Salphaad.
Hijo de Hefer, de la tribu de Manasés y de la familia de Maquir, de la rama de Galaad. No tuvo hijos, sino solo cinco hijas (Jos. 17:3). Murió durante la peregrinación por el desierto; entonces, sus hijas reclamaron públicamente a Moisés, Eleazar y los ancianos una parte equitativa de la herencia de la tierra que había correspondido a su padre en el reparto del país de Canaán, aunque solamente los varones podían heredar (Nm. 26:33). Esto planteaba una seria dificultad en la legislación vigente. Inmediatamente se reconoció que esta cuestión probablemente sucedería en el futuro y afectaría a generaciones posteriores. Las mujeres presentaron su petición en un marco público y utilizaron argumentos convincentes (Nm. 27:3–4). Las hijas de Zelofehad expresaron su preocupación por la conservación del nombre de su padre y su propio derecho a la herencia.
Moisés optó por no dirimir el asunto él solo, sino que buscó al Señor (Nm. 27:5). Entonces, siguiendo instrucciones divinas, introdujo en la legislación una cláusula que concedía a las hijas la heredad del padre muerto sin hijos varones (Nm. 27:1–8). Esta ley tenía una cláusula complementaria: las herederas se debían casar dentro del clan tribal paterno, a fin de que su patrimonio quedara dentro de la tribu (Nm. 36:1–12). El nombre de las hijas: > Majla, > Noa, > Hogla, > Milca y > Tirsa, corresponden a las de ciudades, lo que implica que hubo cierta relación entre unas y otras. La sentencia favorable a las hijas de Zelofehad también era aplicable a otras mujeres israelitas: podían casarse dentro del clan tribal de sus padres y mantener así la herencia de un israelita dentro de las fronteras de la tribu. La solución hereditaria parece haber servido también para otras situaciones, como el caso en el que una mujer y madre falleciera sin que se hubiese producido el matrimonio levirático. Los dictámenes procuraron mantener la equidad entre las doce tribus y no permitieron que una tribu aumentara su status y su tierra de una forma desproporcionada en relación con las demás. Este asunto era especialmente importante a la luz del inminente asentamiento de Israel en Canaán. La tradición judía alaba a las hijas de Zelofehad por elegir sagazmente el momento oportuno para presentarse ante Moisés, cuando este estaba ampliando la ley del matrimonio levirático. Véase HERENCIA, MUJER.

