Diccionario Bíblico
Zarcillos
Letra Z
Heb. 5141 nézem, נֶזֶם = «pendiente, zarzillo» (Gn. 24:47; 35:4; Ex. 32:2–3; 35:22; Jue. 8:24–26; Prov. 11:22; 25:12; Cant. 1:2; Os. 2:13); 5694 agil, עָגִיל, algo redondo, «arete, zarzillo» (Ez. 16:12; Nm. 31:50).
Objetos utilizados como adornos en las orejas o en la nariz. Gral. eran de oro y tenían forma de anillo. Las personas principales usaban zarzillos que tenían dibujos, algunos con formas relacionadas con las divinidades tutelares o familiares. Ese parece ser el caso de los zarzillos que Jacob recibió de su familia, porque «los escondió al pie de la encina que había junto a Siquem» (Gn. 35:4). Del tipo más sencillo eran los zarzillos que Aarón utilizó para construir el becerro de oro, llevados tanto por hombres como por mujeres y niños (Ex. 32:2–4). La costumbre de usar zarzillos en los hombres era particularmente notable entre los ismaelitas. Así, cuando Gedeón venció a los madianitas, pidió que se le diesen como botín los zarzillos de los muertos (Jue. 8:24–27; cf. Nm. 31:50).
Como adorno femenino, constituía un regalo apreciable. Eliezer, siervo de Abraham, obsequió a Rebeca un pendiente de oro que pesaba medio siclo (Gn. 24:21). Poéticamente, el profeta Ezequiel describe el trato de Dios con Israel, como un esposo con su esposa: «Te adorné con joyas; puse brazaletes en tus manos y un collar en tu cuello. Puse un zarcillo en tu nariz, aretes en tus orejas y una corona de hermosura sobre tu cabeza» (Ez. 16:11–12).
El que tantos pueblos de la antigüedad, como los asirios, egipcios, madianitas, israelitas, usaran zarzillos, entre otros adornos, no debe interpretarse como un gusto especial por la ornamentación, como motivado por un especial sentido estético o de la belleza, sino que hay que relacionarlo con prácticas religiosas, a modo de amuletos protectores, siguiendo creencias idolátricas (cf. Gn. 35:4; Is. 3:20), sin olvidar que, en el caso de las mujeres, formaban parte de su dote y eran su particular herencia. Véase ADORNO, JOYAS.

