Diccionario Bíblico
Zafiro
Letra Z
Heb. 5601 sappir, סַפִּיר = «gema»; Sept. y NT sáppheiros, σάπφειρος; Vulg. sapphirus.
Piedra preciosa aparentemente de color azul brillante (cf. Ex. 24:10). A pesar de la identidad de nombre entre nuestro zafiro y el sáppheiros, σάπφειρος o sapphirus de griegos y romanos, los estudiosos concuerdan en que el zafiro de los antiguos no es una variedad del corindón, sino que se trata de lapislázuli, una mezcla de varios minerales con una coloración azulina. Teofrasto y Plinio al hablar del zafiro describen el lapislázuli, un piedra refulgente con manchas doradas, de color azul celeste a veces, y en ocasiones púrpura. Plinio dice que la mejor clase procede de Media (Elam); nunca es transparente y no se presta con facilidad para inscripciones cuando tiene partículas cristalinas (Hist. Nat. 37, 9), referencia a la piritas de hierro frecuentes en este mineral. Por esta causa, Plinio lo califica de inútil para la escultura (inutilis sculpturae). Con todo, era muy apreciado en joyería desde la antigüedad. El lapislázuli era una piedra sagrada para los egipcios, utilizada en sus templos porque lo creían procedente del cielo, dado su su color semejante al cielo nocturno con manchitas plateadas que parecen estrellas. Se creía también —como en Mesopotamia— que esta piedra tenía el poder de aliviar la melancolía y curar la fiebre, por lo que tenía un valor incalculable. Prácticamente, todo el lapislázuli utilizado en Eurasia se obtenía de minas situadas en las montañas de Afganistán, las cuales todavía son explotadas con procedimientos muy similares a los utilizados hace miles de años.
El sappir mencionado en la Biblia figuraba en la segunda hilera del pectoral del sumo sacerdote (Ex. 28:18; 39:11) junto con otras piedras preciosas. Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel tuvieron una visión de Dios, a cuyos pies había «como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno» (Ex. 24:10); muy parecido es el caso de Ezequiel, que contempla el trono de Dios como «piedra de zafiro» (Ez. 1:26; 10:1).
El sappir poseía un gran valor (Job 28:16; Cnt. 5:14; Lm. 4:7); figura entre los adornos del rey de Tiro (Ez. 28:13). En la visión del Apocalipsis se lo presenta como el segundo fundamento de la Nueva Jerusalén (Ap. 21:19). Véase PIEDRAS PRECIOSAS.

