Diccionario Bíblico
Zabulón
Letra Z
= «morada». Décimo hijo de Jacob y sexto de Lea (Gn 30:19, 20). Pasó a Egipto con su padre (Éx. 1:3). Tuvo tres hijos, Sered, Elón y Jahleel (Gn. 46:14). La bendición profética de Jacob contempla a la tribu morando cerce del mar. No se afirma que vaya a morar «en» puertos de mar, al contrario de lo que traduce Reina-Valera. La V.M. da una traducción más matizada: «Zabulón habitará a la ribera del mar (heb. lechõph yammīm, “hacia la costa”), y se ocupará do arriban los navíos (heb. lit.: “hacia la costa de los navíos”); y su costado estará hacia Sidón.» Zabulón miraba hacia el sur, a su flanco estaría el límite con Sidón. En esta profecía, Jacob no vio con claridad la totalidad de la posición de Zabulón en la Tierra Prometida, pero aquello que le fue dado entrever es lo que proclamó. La desafortunada traducción de la mayor parte de las versiones sugiere un cumplimiento no riguroso de la profecía dada por Jacob; la verdadera situación es que la profecía de Jacob, aunque no muy precisa en su formulación, se cumplió en todos los puntos expresados (véase mapa de la situación de las tribus).
Pesca con arpón en un fresco egipcio, escena que era común también en las tierras de Zabulón, que “habitaba a orillas del mar”.
La tribu
De los tres hijos surgieron tres familias principales (Nm. 26:26, 27). En el primer censo al inicio del éxodo, se podían contar 57.400 hombres capaces para la guerra (Nm. 1:30, 31); en el segundo censo, hacia el final de la peregrinación por el desierto, se contaron 60.500 (26:27). Zabulón fue una de las seis tribus cuyos representantes estuvieron sobre el monte Ebal para pronunciar las maldiciones (Dt. 27:13; cfr. Jos. 8:32–35). En la bendición que pronunció antes de morir, Moisés asoció a Zabulón e Isacar, ambos los hijos menores de Lea. Recordando la profecía de Jacob, Moisés evocó el destino de estas dos tribus: «Alégrate, Zabulón, cuando salieres; y tú, Isacar, en tus tiendas. Llamarán a los pueblos a su monte; allí sacrificarán sacrificios de justicia, por lo cual chuparán la abundancia de los mares, y los tesoros escondidos de la arena» (Dt. 33:18, 19). Después de la conquista de Canaán, Zabulón recibió una parte septentrional del territorio, limitado al sur por Isacar, al oeste por Aser, y al norte y este por Neftalí (Jos. 19:27, 34). Sin embargo, de la relación de ciudades que Aser no pudo tomar en su heredad (Jue. 1:31), Zabulón tuvo ciertamente a Fenicia por vecina en su flanco. Un contraste entre Aser y Zabulón es que mientras Aser moró «entre los cananeos», y no se afirma que los hiciera tributarios, de Zabulón se afirma que «el cananeo habitó en medio de él, y le fue tributario» (Jue. 1:30, 31).
Zabulón poseyó un territorio fértil, que comprendía una parte montañosa de la baja Galilea y el ángulo noroccidental de la llanura de Esdraelón. Los zabulonitas formaron una parte importante del ejército de Barac en la campaña contra Sísara (Jue. 4:6–10; 5:14, 18) y de las tropas de Gedeón contra los madianitas (6:35). El cántico de Débora menciona que Zabulón aportó comandantes (5:14). El juez Elón era zabulonita (Jue. 12:12). Cincuenta mil de esta tribu con sus jefes acudieron a Hebrón para proclamar rey a David (1 Cr. 12:33, 40). La tribu sufrió mucho durante las invasiones asirias, lo mismo que el resto de Galilea. Isaías profetizó grandes bendiciones para Zabulón en los tiempos mesiánicos (Is. 9:1, 2; Mt. 4:12–16). Bajo Ezequías, hubo un contingente de zabulonitas que aceptó la proclama del rey de Judá, y acudió a Jerusalén a celebrar la solemne pascua (2 Cr. 30:10, 11, 18). Ezequiel asigna a Zabulón una puerta del nuevo templo (Ez. 48:33). Su heredad en el Milenio se halla al sur del mar Muerto, siendo la más meridional de todas después de la de Gad (Ez. 48:26–29). En la visión apocalíptica, 12.000 zabulonitas son mencionados con el sello de Dios (Ap. 7:8).

