Diccionario Bíblico

Viento

Letra V

Heb. 7307 rúaj, רוּחַ = «viento»; Sept. y NT 417 ánemos, ἄνεμος = «viento»; 4151 pneûma, πνεῦμα, traducido como «viento» en Jn. 3:8; Vulg. spiritus, ventus.
1. Los cuatro vientos.
2. Viento del Norte.
3. Viento del Sur.
4. Viento Occidental.
5. Viento Oriental.
I. LOS CUATRO VIENTOS. Los hebreos hablaban, sin gran precisión, de los «cuatro vientos», equivalentes a los cuatro puntos cardinales (Jer. 49:32, 36; Ez. 5:10, 12; 17:2; 37:9; Dan. 11:4; 2 Esd. 13:5; Josefo, Ant. 8:3, 5; Ap. 7:1). Representan la totalidad del cosmos, cuya fuerza unida supone una gran conmoción (Dan. 7:2; 8:8; cf. Jer. 4:11, 12; 51:1). En el día final, los ángeles «reunirán a los escogidos de él de los cuatro vientos [ek ton tessaron anemon, ἐκ τῶν τεσσάρων ἀνέμων], desde un extremo del cielo hasta el otro» (Mc. 13:27), es decir, de todas las partes del mundo. Tanto aquí como en Ap. 7:1, los > ángeles aparecen mencionados en relación con los cuatro vientos, como quienes ejercen dominio sobre ellos bajo la provisión divina, como agentes de la voluntad de Dios, que es su creador y señor (Job 28:24; Sal. 78:26; 107:25; 135:7; 148:8; Mt. 8:26).
En Israel, los vientos proceden del oeste, del suroeste y del noroeste, trayendo consigo lluvias y tempestades (1 R. 18:43–45; Sal. 147:18; Prov. 25:23; Ez. 13:13). Constituían un frecuente peligro para las casas y las naves (Job 1:19; Sal. 48:7; Mt. 7:27). Ardientes vientos secaban los cursos de agua y agostaban las plantas (Gn. 41:6; Is. 11:15; Ez. 19:12; Jon. 4:8). Los vientos del sur y del sureste, que provenían del desierto de Arabia, provocaban sequía y calor (Job 37:17; Lc. 12:55). El viento del norte, más fresco (Eclo. 43:20), era beneficioso para la vegetación (Cnt. 4:16). El aventador usaba la fuerza del viento, que se llevaba el tamo y la paja (Job 21:18; Sal. 1:4). Los navegantes se servían también de los vientos (Hch. 27:40). Los antiguos ya se habían dado cuenta de la regularidad con que los vientos soplan, siguiendo los mismos circuitos (Ecl. 1:6).
II. VIENTO DEL NORTE. Heb. rúaj tsaphón, צַפוֹן רוּחַ; Sept. ánemos boreas, ἄνεμος βορέας; Vulg. ventus Aquilo. Es el viento más frío de los cuatro (Eclo. 43:20), el que trae la lluvia (Prov. 25:23); por eso es invocado en forma poética como beneficioso para hacer germinar la vegetación: «¡Levántate, oh Aquilón! ¡Ven, oh Austro! Soplad en mi jardín, y despréndanse sus aromas» (Cant. 4:16).
III. VIENTO DEL SUR. Heb. rúaj darom, רוּחַ דַרוֹם (Job 37:17); o temán, תֵּימַן (Sal. 78:26); lips, λίψ (Lc. 12:55), notos, νότος (Hch. 27:13); Vulg. ventus Africus. Viento que atraviesa la península Arábiga antes de alcanzar Palestina, por lo que es por naturaleza extremadamente caliente (Job 37:17; Lc. 12:55). Prevalece durante los meses de abril y mayo.
IV. VIENTO OCCIDENTAL. Heb. rúaj yam, רוּחַ יָם; Sept. ánemos apó thalasses, ἄνεμος ἀπὸ θαλάσσης; Vulg. ventus ab occidente. Viento que sopla desde el oeste y suroeste y alcanza Palestina con la humedad que arrastra del Mediterráneo, por lo que los árabes le llaman «el padre de la lluvia». La nube pequeña como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar (yam, יָם) fue reconocida por el profeta Elías como un presagio de aguacero (1 R. 18:44); a lo mismo hace referencia Jesús al decir: «Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Va a llover. Y así sucede (Lc. 12:54). Este viento prevalece en Palestina de noviembre a febrero.
V. VIENTO ORIENTAL Heb. rúaj qadim, רוּחַ קַדִים; Sept. ánemos notos, ἄνεμος νότος, ánemos kaúson notos, ἄνεμος καύσων νότος; Vulg. ventus urens; spiritus vehemens, ventus auster. «Viento del oriente», o «viento solano», por su ardor, qadim קַדִים, kaúson, καύσων, que quema y agosta las cosechas (cf. Gn. 41:6, 23; Job 38:24; Sal. 48:7; 78:26; Jon. 4:8). Por lo general, sopla del este durante los meses de mayo, junio, julio y agosto. En Egipto dañaba las espigas (Gn. 41:23, 27); en Palestina agostaba los viñedos y las plantas en general (Ez. 17:7–10; 19:10–12; Sal. 103:5). En estos países, el viento del este es ardiente, sofocante, seco, perjudicial para las plantas, pues quema sus hojas y las seca, ya que proviene de Arabia o del desierto siro-árabe (Job 14:2; 15:2; Is. 40:7; Os. 13:15; Jon. 4:8), de ahí que se le llame «viento del desierto» (Job 1:19; Jer. 13:24). También sopla con violencia, de ahí que haga referencia a cualquier viento fuerte (Job 27:21; 38:24; Sal. 48:7; Is. 27:8; Ez. 27:26). Es probable que se use en este sentido en Ex. 14:21. En Palestina, el viento oriental prevalece de febrero a junio. Se usa metafóricamente para denotar palabras tormentosas (cf. Job 15:2); calamidades, especialmente la guerra (Is. 27:8; Jer. 18:17; Ez. 17:10; 19:12; 27:26; Os. 13:15), o los ejércitos que proceden del este, p.ej. los asirios de Salmanasar (Os. 13:15) o los caldeos (Ez. 27:26). Denota también el juicio divino (Job 27:21). Véase OCCIDENTE, ORIENTE, NORTE, SUR.