Diccionario Bíblico

Vidente

Letra V

Traducción de dos términos hebreos: 2374 jozeh, חֹזֵה, y 7203 roeh, רֹאֶה, mientras que el término nabí, נָבִי, denota específicamente al > «profeta». Se aplica a diferentes personas, p.ej. a Samuel se llama reeh; a Gad, jozeh, y a Natán, nabí. Según 1 Sam. 9:9, roeh era el nombre por el que se conocía a los profetas de antaño: «Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios decía: Venid y vayamos al vidente; porque al profeta de hoy, antiguamente se le llamaba vidente». La palabra jozeh quizá pasó del lenguaje ritual al de la historia; se encuentra únicamente en 1 y 2 Crónicas. Designa preferentemente la percepción sobrenatural de los profetas, ante todo la audición de palabras divinas, y a veces quizá también la visión de acontecimientos futuros. Roeh es más preciso, en el sentido de «ver». En sueños y visiones entran los videntes en contacto con la Divinidad (Nm. 24:4; 16–17; 2 Cro. 18:18; Am. 9:1; Is. 6:1–13; Ez. 1–3). Moisés disfruta de la visión por excelencia: «Yo le hablo cara a cara, y a las claras, no en enigmas, y él contempla el semblante de Yahvé» (Nm. 12:8). No se trata de visión directa de Dios, sino de una comunicación particularmente íntima, indicada por la visión del ángel o gloria del Señor (Jue. 6:11; Sal. 27:4; 96:6) o sus espaldas (Ex. 33:23).
La vision o presencia de lo divino siempre infunde pavor, pero juntamente con la visión Dios da al vidente la gracia del consuelo a fin de que cumpla una misión (Gn. 15:1; Ex. 3:10–12; Jue. 6:12–14; Jer. 1:4–10; Dan. 7:13).
Los videntes fueron personajes populares, consultados también por reyes y gobernantes. En algunos casos formarían parte del consejo real (cf. 1 Sam. 22:5; 2 Sam. 7:2 ss.). Con la división del reino, parece producirse un incremento de su actividad: «Yahvé advertía a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos y mis estatutos, conforme a toda la ley que mandé a vuestros padres y que os envié por medio de mis siervos los profetas» (2 R. 17:13ss.). Estaban por todas partes, en mercados y tribunales (Am. 5:10; Is. 29:21), en las calles y el Templo (Jer. 7:1; 19:14; 26:2; cf. 29:26), los palacios y casas reales (Is. 22:15), alzando su voz contra la idolatría y la injusticia, exponiendose al peligro y el rechazo (cf. Ez. 13:5). Véase PROFETA, VISIÓN.