Diccionario Bíblico

VESTUARIO

Letra V

1. Vocabulario y uso.
2. Vestuario general.
3. Vestimenta sacerdotal.
4. Indumentaria real.
5. Diferencia entre el vestido masculino y el femenino.
I. VOCABULARIO Y USO. Son varias las palabras en hebreo y griego para vestido o vestidura, sin definir cuál sea la prenda designada:
1. Heb. en general 899 beged, בֶּגֶד = «vestimenta, ropaje», aparece unas 200 veces en el AT; la primera mención la tenemos en Gn. 24:53, que hace referencia al vestido de Rebeca, confeccionado con ricos materiales.
2. Heb. ocasionalmente 8071 simlah, שִׂמְלָה = «vestido, manto» (Gn. 35:2; 37:4; Ex. 3:22; 12:35; 19:10; Dt. 8:4; 10:18; 21:13; 22:17; Rut 3:3; Is. 3:7; 4:1).
3. Heb. 3830 lebush, לְבוּשׁ = «vestido, ropa», especialmente en textos poéticos (Job 30:18; 38:9, 14; 41:13; Est. 6:8–11; Sal. 45:13; Prov. 21:25; 27:26).
1. Gr. 1742 éndyma, ἔνδυμα = «vestido» de cualquier tipo, prop. cualquier cosa puesta encima; indica la vestimenta de los antiguos profetas y de Juan el Bautista (Mt. 3:4), así como vestidos en general (Mt. 6:25, 28; Lc. 12:23). En Mt. 22:11, 12, hace referencia al «vestido de bodas», y parece indicar que las personas de alta alcurnia mostraban su munificiencia proveyendo a los invitados de vestiduras festivas.
2. Gr. 2440 himation, ἱμάτιον, prenda de vestir exterior, «manto» (cf. Mt. 17:2; 27:31, 35), 2441 himatismós, ἱματισμός, palabra colectiva que denota vestimenta, ropas; indica gral. vestidos costosos o lujosos, propios de reyes o potentados, etc. (cf. Lc. 7:25; Hch. 20:33; 1 Ti. 2:9). Es el término que describe la vestidura blanca y deslumbrante del Señor en el monte de la Transfiguración (Lc. 9:29). Se emplea también para designar su vestidura interior, por la que los soldados echaron suertes (Jn. 19:23, 24).
3. Gr. 2066 esthés, ἐσθής (Lc. 23:11; 24:4; Hch. 10:30; 12:21; Stg. 2:2, 3) y ésthesis, ἔσθησις (Hch. 1:10), vestidura, ropa, generalmente ornamentada y de buena calidad.
4. Gr. 4749 stolé, στολή, indica cualquier ropaje lujoso, una vestidura larga que llega a los pies o con cola detrás. Indica las largas vestiduras que llevaban los escribas, a fin de hacerse notar (Mc. 12:38; Lc. 20:46); la ropa que llevaba el joven en el sepulcro del Señor (Mc. 16:5); el «mejor vestido» o, más bien, el vestido principal que fue sacado para el hijo pródigo al regresar al hogar paterno (Lc. 15:22); se emplea cinco veces en Ap. como indicación de la vestimenta de los santos glorificados (Ap. 6:11; 7:9, 13, 14; 22:14). En la LXX se refiere a las vestiduras de los sacerdotes (p.ej. Ex. 28:2; 29:21; 31:10).
5. Gr. 4018 peribólaion, περιβόλαιον, de periballo, περιβάλλω, «echar alrededor», lit., aquello que es echado alrededor, «velo» o «manto». Indica en 1 Cor. 11:15 el cabello de una mujer, que le es dado como velo; en Heb. 1:12 hace referencia a la tierra y los cielos, que el Señor envolverá «como un vestido» o «manto».
II. VESTUARIO GENERAL. En la antigüedad, el vestido no era cuestión de moda invidual, sino social y religiosa. Estaba estrictamente regulado por ley, ya se refiriera a sacerdotes, reyes, hombres y mujeres, ya a fiestas y celebraciones. Reflejaba el orden sacro de la sociedad. El vestido de cada cual correspondía a un trabajo o función. El lujo y la ostentación solo estaban bien vistos en ocasiones especiales y festivas. Son muchas las palabras utilizados en el AT y el NT para designar prendas de vestir sin definirlas. Las más comunes y principales eran:
1. El kethoneth, כְּתֹנֶת, túnica larga utilizada por hombres y mujeres como prenda interior, a modo de camisa. Se hacía con lana, algodón o lino. Reciben este nombre las túnicas que Dios hizo para Adán y Eva de pieles de animales (Gn. 3:21), y la túnica «de muchos colores» que Jacob hizo para José (kethoneth passim, כְּתֹנֶת פַּסִּים; Sept. ποικίλος; Vulg. polymita; Gn. 37:3, 23–33). También formaba parte de la indumentaria sacerdotal. En ocasiones, se llevaba otra prenda encima de esta. La Sulamita dice que se había desnudado de su «ropa» para la noche, refiriéndose probablemente a la prenda exterior, aunque en heb. se usa la misma palabra para ambas (Cnt. 5:3). Kethoneth se corresponde con el gr. khitón, χιτών, en el NT, que se traduce principalmente como «túnica». Los discípulos no debían ponerse dos cuando el Señor los enviara (Mt. 10:10). Era esta la vestidura del Señor tejida de una sola pieza (Jn. 19:23); este mismo término designa las prendas hechas por Dorcas (Hch. 9:39).
2. Una segunda túnica era el meil, מְעִיל, más grande que la anterior y puesta sobre ella. Carecía de mangas y cubría hasta los pies. Lo llevaban sacerdotes (Ex. 28:31; Esd. 9:3, 5), reyes y príncipes (1 Sam. 18:4; 24:4, 11), profetas (1 Sam. 28:14), personas de elevado rango (Job 1:20; 2:12), mujeres (2 Sam. 13:18) y jóvenes (1 Sam. 2:19). La traducción de la LXX varía entre ependytes, ἐπενδύτης (1 Sam. 2:19; 18:4; 2 Sam. 13:18), un manto de lino llevada por pescadores fenicios y sirios (cf. Jn. 21:7); diploís, διπλοίς (1 Sam. 2:19; 15:27; 24:4, 11; 28:14; Job 29:14); himatia, ἱμάτια (Job 1:20); stolé, στολή (1 Cro. 15:27; Job 2:12), y hypodytes, ὑποδύτης (Ex. 39:21; Lv. 8:7); en todos los casos indica una prenda exterior.
3. La otra prenda principal recibía el nombre de simlah, שִׂמְלָה, un manto exterior ancho, llevado por hombres y mujeres, y con el que se cubrían por la noche. Podía ser de cualquier material, según la estación del año y según la posición social del individuo. Las clases populares del Medio Oriente de principios de siglo llevaban con frecuencia un manto exterior de pelo de camello o de cabra. Si se tomaba como prenda de algún préstamo, se debía devolver al anochecer porque si no: «¿En qué dormirá?» (Ex. 22:26, 27; cf. Dt. 24:13). El simlah era la prenda que se rasgaba como señal de duelo (Gn. 37:34; 44:13; Jos. 7:6). Era el manto de los soldados (Is. 9:5). Se corresponde en el NT con el término gr. himation, ἱμάτιον. Se traduce por «capa» en Mt. 5:40; Lc. 6:29, e indica el manto de grana con el que los soldados se burlaron del Señor (Jn. 19:2, 5). Es el «manto» cuyo borde tocó la mujer enferma (Mt. 14:36), y los «mantos» cuyos flecos extendían los fariseos y escribas (Mt. 23:5). También designa vestidos en general, como en Mt. 27:35; Jn. 19:23, 24; se traduce frecuentemente como «vestidos», «ropas» y «vestiduras».
4. El manto o velo, mitpájath, מִטְפַּחַת, era una amplia prenda para la parte superior del cuerpo, una especie de chal, que cubría la cabeza y parte del cuerpo. Rut pudo llevar en uno de ellos seis medidas de cebada (Rt. 3:15; Is. 3:22). Otros términos heb. que denotan la misma prenda son maataphah, מַעֲטָפָה (Is. 3:22), prob. parecido al anterior; tsáiph, צָעִיף; velo llevado por Rebeca al encontrarse con Isaac (Gn. 24:65), y por Tamar cuando se hizo pasar por una prostituta (Gn. 38:14, 19).
Estas prendas, junto con las > sandalias y el > cinturón, constituían la vestimenta acostumbrada en Oriente, sin contar las ropas de gala para ocasiones festivas.
El material con que estaban confeccionadas todas estas prendas variaba con el tiempo y la condición social. Prob. los hebreos se familiarizaron con el > lino durante su estancia en Egipto. Los hijos de Sela, descendiente de Judá, se dedicaron a la manufactura del lino en Bet-asbea (1 Cro. 4:21). Después del regreso de la cautividad de Babilonia, se observa una mayor referencia a prendas de lino de calidad superior, llamadas shesh, שֵׁשׁ (palabra de origen egipcio), y buts, בּוּץ (palabra de origen sirio), indicando quizá su procedencia. El término jur, חוּר, hace referencia a un lino fino y atractivo (Is. 19:9; Est. 1:6; 8:15), empleado en las vestiduras del sumo sacerdote (Ex. 28:5 ss), y también en las de los ricos (Gn. 41:42; Prov. 31:22; Lc. 14:19). Un lino más barato recibía el nombre de bad, בַּד; Sept. líneos, λίνεος.
Los trajes de > lana eran especialmente apreciados como protección contra el frío del invierno. La > seda era un artículo de lujo solo al alcance de los muy ricos. El uso de pieles de animales reflejaba una época primitiva y daba un aspecto agreste (Gn. 25:25). El manto, heb. addéreth, אדֶּרֶת, usado por Elías, al parecer era de piel de oveja o de algún otro animal lanar; la Sept. traduce meloté, μηλωτή, «capa» (1 R. 19:13, 19; 2 R. 2:13); debió ser adoptado por muchos profetas, que hicieron verdadero el dicho moderno de que «el hábito no hace al monje»: «En aquel día sucederá que todos los profetas se avergonzarán de su visión cuando profeticen. Nunca más se vestirán con manto de pelo para engañar» (Zac. 13:4; cf. Mt. 7:15). El mismo material está implicado en la descripción de Elías mismo: «Hombre velludo» (ish baal sear, אִישׁ בַּעַל שֵׂעָר; Sept. aner dasýs, ἀνὴρ δασύς; 2 R. 1:8; cf. Gn. 25:25). Las pieles de cabra todavía son utilizadas por muchos pastores orientales.
III. VESTIMENTA SACERDOTAL. La indumentaria sacerdotal incluía el > efod, ephod, אֵפוֹד, especie de peto o chaleco atado a la cintura. Además, se llevaba también una túnica o manto que era todo de azul, y tenía en su borde granadas de azul, púrpura y carmesí, con campanillas de oro entre ellas. El manto era mucho más largo que el efod, que se supone no llegaba a las rodillas y se llevaba sobre aquel. El pectoral se ponía sobre el efod. También se llevaba una túnica de lino fino, colocada por debajo del manto. Todo lo anterior, con la mitra, eran los vestidos de Aarón «para honra y hermosura» (Ex. 28:40).
El vestido de ceremonia de los sacerdotes comprendía cuatro partes: kethoneth sesh, כְּתֹנֶת שֵׁשׁ, prenda de lino en forma de camisa (Ex. 39:27); abnet, אַבְנֵט, «ceñidor, cinto» (Ex. 28:40); migbeah, מִגְבְּעָה, «turbante, tiara» o tocado destinado a cubrir la cabeza (Ex. 28:40); y mikhnesé bad, בָד; מִכְנְסֵי, «calzones de lino», que debían cubrir los genitales y el cuerpo «desde la cintura hasta los muslos» (Ex. 28:42). Todo era de lino, ya que el empleo de lana estaba prohibido a los sacerdotes (Lv. 21:1–10; Ez. 44:17).
En determinadas ocasiones, el sumo sacerdote llevaba una túnica de lino, el meíl, מְעִיל (Ex. 28:4), y también calzones, turbante y ceñidor, todos de lino. La indumentaria ceremonial propiamente dicha comprendía bolsa, pectoral, efod, túnica, camisa, turbante y ceñidor. El meíl se confeccionaba enteramente con púrpura azul. En la parte delantera del turbante o > mitra de lino fino, mitsnebeth, מִצְנֵבֶת, había una lámina en forma de flor, de oro puro, que llevaba grabada la inscripción «santidad a Yahvé», atadada con un cordón de púrpura azul (Ex. 28:36–39; 39:30; Lv. 8:9).
IV. INDUMENTARIA REAL. Carecemos de detalles sobre las vestiduras regias, aunque sin duda se distinguían de las de los súbditos. Reciben el nombre de «vestiduras reales» (1 R. 22:10; 2 Cro. 18:9; cf. Hch. 12:21); su insignia era una > diadema o > corona de oro puro (2 Sam. 1:10; 12:30; 2 R. 11:12; Sal. 21:3) y un > cetro real (Sal. 45:6; Is. 14:5; Ez. 19:11; Am. 1:5, 8). A juzgar por ciertos restos arqueológicos, se puede afirmar que la indumentaria regia consistía en una túnica de mangas cortas y un manto provisto de galones, así como un cinturón. Por el libro de Ester sabemos que los soberanos persas empuñaban un cetro de oro miemtras estaban en el trono (Est. 4:11; 5:2; 8:4). En las representaciones persas aparece este cetro en forma de bastón. En
Babilonia se habla de las ricas vestiduras de los personajes oficiales de la corte real. Encima de la túnica con mangas llevaban una prenda suntuosamente adornada con representaciones bordadas, sostenidas por medio de tirantes y recogida por un ceñidor. De los hombros colgaba también una especie de dalmática. El profeta Ezequiel dice que los gobernadores y oficiales asirios vestían espléndidamente (lebushé mikhlol, לְבֻשֵׁי מִכְלוֹל, lit. «vestidos en perfección», Ez. 23:12).
V. DIFERENCIA ENTRE EL VESTIDO MASCULINO Y EL FEMENINO. La ley de Moisés prohibía al hombre usar vestido (simlah, שִׂמְלָה) de mujer, y a la mujer usar ropa de hombre (Dt. 22:5), muy diferentes entre sí. Debemos suponer que las túnicas femeninas eran más largas, así como las capas. El velo no aparece entre los hebreos como una prenda de uso común y obligatorio, pero sí evolucionó hasta convertirse en la prenda característica de la mujer, cargada de connotaciones machistas de autoridad y posesión, reflejo de un temor a la codicia ajena de la belleza (cf. Gn. 12:14–16). Todas las mujeres, con excepción de las criadas y las de baja condición, usaban el velo. Cuando una mujer se bajaba el velo, estaba estrictamente prohibido levantárselo, pero ella tenía libertad para hacerlo si así lo deseaba. Véase ADORNO, CAPA, CILICIO, CINTURÓN, DESNUDEZ, DUELO, EFOD, FLECO, MANTO, SACERDOTE, SANDALIAS, TELAR, TÚNICA, TURBANTE, VELO.