Diccionario Bíblico
TROPIEZO
Letra T
Heb. 4170 moqesh, מוֹקֵשׁ = «lazo [para animales], trampa, tropiezo»; gr. 4625 skándalon, σκάνδαλον, originalmente el nombre de la parte de una trampa en la que se pone el cebo; de ahí, el mismo lazo o trampa; 4348 próskomma, πρόσκομμα, «obstáculo» contra el que uno puede dar con el pie (Mt. 4:6; Lc. 4:11; Jn. 11:9, 10), relacionado con proskopto, προσκόπτω = «golpear sobre o contra, dar contra, tropezar»; correspondiente al heb. 3782 kashal, כשׁל = «tropezar, desfallecer, caer», que aparece unas 60 veces en el AT.
El heb. kashal, que denota todo aquello que hace a uno tropezar y desfallecer, a saber, cargas pesadas (cf. Lam. 5:13), o la multitud de gente (cf. Lv. 26:37), se usa a menudo como una figura idiomática para describir las consecuencias del juicio divino sobre el pecado: «Así ha dicho Yahvé: he aquí que yo pongo tropiezos a este pueblo, y caerán en ellos los padres junto con los hijos; el vecino y su prójimo perecerán» (Jer. 6:21; 50:32), no que Dios directamente ponga tropiezos al pueblo, sino que este se los ha puesto a sí mismo cargándose de malos pensamientos y acciones injustas (cf. vv. 10–17). El sustantivo moqesh se utiza en relación con trampas o lazos en los que uno mismo cae, p.ej., la idolatría: «Si rindes culto a sus dioses, ciertamente ellos te harán tropezar» (Ex 23:33; 34:12; Dt. 7:16; Jue. 2:3; 8:27); también con los lazos que alguien pone a los demás (Lv. 19:14). El que guarda la Ley de Dios está libre de tropiezo (Sal. 119:165). Cuando algún justo se aparta de su justicia y hace maldad, es como si pusiera tropiezo delante de él (Ez. 3:20).
En el NT skándalon se emplea siempre metafóricamente, y por lo general de cualquier cosa que suscite prejuicios o que venga a ser un obstáculo para otros, o les haga caer por el camino. En ocasiones, el obstáculo es en sí mismo algo bueno, y los que encuentran en ello causa de tropiezo son los malvados, p. ej. temer a Dios es de sabios, pero es piedra de tropiezo y roca de escándalo para los desobedientes (Is. 8:13–14; Ro. 9:33; 1 Cor. 1:23; 1 Pd. 2:8); la cruz de Cristo puede ser «tropiezo y condenación» (Gal. 5:11) para los incrédulos, pero motivo de salvación y gloria para los creyentes.
El empleo que haga el cristiano de su libertad puede resultar un obstáculo para otro, en especial los prejuicios relativos a la comida (Ro. 14:13, 20; 1 Cor. 8:13). Cuando uno se cierra a una comprensión superior, puede convertirse en «tropiezo», como cuando Pedro intentó disuadir a Jesús del camino de obediencia que lo llevaba a la cruz (Mt. 16:23), o los judaizantes que no comprendían la nueva libertad traída por el Evangelio respecto a los mandamientos judíos. Por esta razón, el cristiano debe evitar ser motivo de tropiezo a los demás: «Sed sin ofensa [apróskopos, ἀπρόσκοπς ] a judíos, y a gentiles, y a la iglesia de Dios» (1 Cor. 10:32; cf. Hch. 24:16; Fil. 1:10). Por amor al ministerio, hay que evitar cualquier tipo de obstáculos: «No damos a nadie ocasión de tropiezo [proskopé, προσκοπή ] en nada» (2 Cor. 6:3; cf. Prov. 16:18). Véase ESCÁNDALO.

