Diccionario Bíblico

TRILLO

Letra T

Heb. 4173 morag, מוֹרַג = «triturador, trillo» (2 Sam. 24:22; 1 Cro. 21:23; Is. 41:15); gr. tríbolon, τρίβολον; lat. tribulum, sust. derivado del vb. tribulare, lit. «quebrantar algo, machacarlo».
Instrumento agrícola destinado a separar el trigo de la paja. Tablero grueso, hecho con varios listones, con forma entre rectangular y trapecial, con la parte frontal algo más estrecha y curvada hacia arriba, como un trineo, provisto de esquirlas cortantes de piedra o púas métalicas en la parte inferior, en contacto con la parva o montones de cereales repartidos por la > era listos para ser trillados. Solía ser de un metro y medio de ancho y dos de largo; los había también más grandes y más pequeños. Los trillos mayores se destinaban a una yunta o pareja de animales, bueyes o mulas, en tanto que los más pequeños eran para un solo animal de tiro, guiados por un trillador sentado o de pie sobre el trillo. Se movían en círculos amplios sobre la cosecha extendida cortando con sus puntas de piedra o metal la > paja y la espiga, separando la semilla sin dañarla.
Se han encontrado vestigios arqueológicos de trillos de hace al menos 8000 años en Oriente Medio y los Balcanes, provistos de lascas de piedras y de hojas de obsidiana y sílex. Era un instrumento muy importante en la sociedad agrícola, como recogen los documentos pictográficos de la Mesopotamia protohistórica, de mediados del IV milenio a.C., y numerosas tablillas cuneiformes del III milenio a.C.
La primera alusión bíblica al trillo está Dt. 25:4, donde se prescribe no poner bozal al buey cuando trilla. Es una ley que refleja el paso del nomadismo al sedentarismo, una vez asentados los hebreos en la Tierra Prometida. La segunda tiene que ver con la construcción del > Templo, respecto a la elección del lugar, hecha por indicación del profeta > Gad al rey David (2 Sam. 24:18). Se elige la era de > Arauna el jebuseo, como el sitio más apropiado, dada su situación elevada, en una de las colinas del monte Moriah. Arauna, hombre rico del lugar y gentil, quedó impresionado ante la visita del rey y ofreció sus bueyes y sus trillos como sacrificio. Señal del valor y dignidad que en la sociedad agrícola tenían los trillos es que sean considerados dignos de ser ofrecidos a Dios en sacrificio. David, sin embargo, rechazó esta oferta y pagó a Arauna una suma considerable para «no ofrecer a Yahvé holocaustos que no me cuesten nada» (v. 24; cf. 2 Cro. 21:18–30).
En el libro de > Isaías se hace referencia a un modelo distinto de trillo más elaborado lleno de dientes. Recibe el hombre de ophan agalah, אוֹפַן עֲגָלָה o galgal agalah, גַּלְגַּל עֲגָלָה (Is. 25:10; 28:27; 41:15). Tenía la forma de un pequeño vagón con rodillos y cuchillas metálicas que servían como serrucho. Ya era conocido desde el segundo milenio, y aparece en los textos babilónicos con el nombre de gish-bad. En las fuentes clásicas es llamado plostellum punicum, algo así como «carrito púnico», pues los cartagineses, herederos de los fenicios, lo difundieron por el occidente del Mediterráneo. «En él uno puede sentarse y mover el artilugio que arrastran los mulos, tal como hacen en la Hispania Citerior y en otros lugares» (Varrón, De Re Rust. 1, 51). Ambas variantes de trillo han seguido usándose hasta hace unas décadas en Europa, y se siguen empleando en países islámicos, en zonas donde la agricultura no ha sido mecanizada.
Parece ser que los trillos de rastro y los de rodillo eran utilizados habitualmente como instrumento para torturar y matar a los prisioneros de guerra, tal como se ve en inscripciones de los > asirios; de ahí el origen de la palabra > tribulación, de la misma raíz etimológica que trillo, tribulum. En un texto sometido a diversas interpretaciones se dice que el rey David tras la toma de > Rabá sometió a este horrible tormento a sus habitantes: “Sacó el pueblo que estaba en ella, y púsolo debajo de sierras, y de trillos de hierro, y de hachas de hierro; e hízolos pasar por hornos de ladrillos: y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Ammón» (2 Sam. 12:30–31, RV). La RVA traduce: «A la gente que estaba en ella la sacó y la puso a trabajar con sierras, trillos de hierro y hachas de hierro. También la hizo trabajar en los hornos de ladrillos. Lo mismo hizo con todas las ciudades de los hijos de Amón». Ciertamente, los trillos podían convertirse en instrumentos simbólicos y reales de castigo y destrucción que todo lo trituran: «He aquí que yo te he puesto como trillo, como rastrillo nuevo lleno de dientes. Trillarás los montes y los harás polvo; y a las colinas dejarás como tamo» (Is. 41:15). Véase TEMPLO, TRILLAR.