Diccionario Bíblico

Trillar

Letra T

Heb. 1758 dush o dosh, דושׁ, dish, דישׁ = «pisotear, hollar, trillar»; en una ocasión 1786 dayish, דַּיִשׁ, tiempo de «trilla» (Lv. 26:5); gr. 248 aloao, ἀλοάω = «pisar el grano, trillar» (1 Cor. 9:9, 10; 1 Tm. 5:18), de 257 alón, ἀλών = «era», como terreno endurecido para el trillado.
Labor agrícola consistente en separar el grano de la paja en los cereales. Se realizaba en lugares de las afueras de la ciudad o poblado destinados para ese fin, llamados > eras. El incidente de Gedeón sacudiendo el trigo en el > lagar —lugar cerrado—, no en la era, muestra hasta dónde había llegado la opresión de los madianitas sobre los israelitas, que se veían obligados a los más penosos extremos para arrancar una mísera subsistencia bajo el yugo extranjero (Jue. 6:11).
Para pequeñas cantidades se utilizaban varas o palos (jabat, חבט, Sept. rhabdizein, ῥαβδίζειν) que golpeaban el montón de espigas hasta separar la semilla del tallo (Jue. 6:11; Rut 2:17; Is. 28:27). Cantidades más grandes requerían el concurso de animales cuyas pequezuñas machaban la paja y desprendían el grano (Is. 28:28; Jer. 50:11; Os. 10:11), a los que posteriormente se les proveyó de un > trillo o tablero grueso de madera en forma de trineo, que ha estado en uso durante milenios hasta hace pocos años, excepto en países aún no mecanizados. Tirado por mulas o bueyes, el trillo giraba alrededor de la parva o formación circular de los montones de espigas. La Ley prohíbía poner bozal al buey que trilla (Dt. 25:4), norma que se sigue observando en la actualidad por los pueblos que mantienen esta forma tradicional de trillar. Plinio da testimonio de los varios metódos de realizar el trillado: «Las propias mieses [son trilladas] en unos lugares con el trillo en la era, en otros es pisoteada por encima por las caballerías, en otros es vapuleada con mayales» (Hist. nat. 18, 72; cf. Homero, Ilíada 20, 495ss.).
Poco a poco el uso uso del > trillo se fue generalizando en toda la cuenca del Mediterráneo gracias a los colonos fenicios. Las gavillas eran llevadas a la era y amontonadas en hacinas a la espera de su turno. Una vez desatadas se extendían en círculo, formando la parva que se calentaba al sol. Se daba, entonces una primera tanda de vueltas con el trillo, majando la cosecha y revolviendo la parva con la tornadera u horca de una sola pieza de madera con dos, tres y hasta cuatro cuernos. Un conductor, a veces un niño, montaba encima del trillo para conducir a los animales en sus giros. De esta manera la paja quedaba triturada y el grano desprendido de la espiga (2 Sam. 24:22; Is. 41:15, etc.). Posteriormente se amontonaba la parva trillada y se disponía para ser limpiada por medio de algún sistema de ventilado. Así se lleva a cabo un doble propósito. No solo se trillaba para lograr el grano, sino que, al mismo tiempo, la paja separada por el viento servía como complemento alimenticio o forraje para las caballerizas y el ganado. Entre los árabes modernos, este estado de trituración se llama teben y se usa mezclado con la cebada para alimento de los animales.
Otro testigo clásico de este método es Varrón, que escribe: «Para que una cosecha sea muy abundante y de la mejor calidad, conviene que las espigas se lleven sin amontonarlas a la era, de manera que tengan el grano en óptimas condiciones y que los granos sean separados de las espigas en la era, proceso que se hace, entre otras formas, con una yunta de mulos y un trillo. Éste se fabrica con una tabla de madera [con la cara inferior] armada con piedras o trozos de hierro [cortantes] que, con un arriero puesto delante o un contrapeso grande, es arrastrado por los mulos uncidos y separa así los granos de la espiga» (Varrón, De Re Rust. 1, 51).
La figura del trillado es utilizada a menudo por los poetas hebreos como metáfora de los castigos providenciales de Dios, especialmente de las invasiones nacionales (Is. 41:15; Jer. 51:33; Miq. 4:13; Hab. 3:12).
Una vez trillados el trigo o la cebada, se procede a la separación del grano de la paja, operación conocida por aventar, ya que mediante el uso del aventador o bieldo se procede a arrojar al viento el material de la parva trillada para que al caer el grano, la paja y el tamo lo hagan por separado, dado su peso diferente. Al terminar el trabajo de aventar, se pasa a cribar el grano para eliminar los restos de paja, tamo y piedrecillas de la era. Una vez realizada esta operación, el grano está prepardo para ser molido. De esta imagen familiar hace uso el Señor Jesús para definir las sacudidas que sus apóstoles iban a sufrir: «Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo» (Lc. 22:31, 32). Véase AGRICULTURA, AVENTADOR, ERA, TRILLO.