Diccionario Bíblico

Trigo

Letra T

Heb. 2406 jittah, חִטָּה, el grano o la planta; pl. jintín, חִנְטִין; πῦρος; NT. 4621 sitos, σῖτος, nombre genérico para «cereal», «grano» o «trigo» (Mt. 3:12; 13:25, 29, 30; Mc. 4:28; Lc. 3:17; 16:7; 22:31; Jn. 12:24; Hch. 27:38; 1 Cor. 15:37; Ap. 6:6; 18:13); diminutivo 4618 sition, σίτιον (Hch. 7:12).
Cereal cultivado desde los primeros tiempos de la > agricultura juntamente con la > cebada y el > centeno. En Canaán, el trigo ya era conocido en la Edad del Bronce. La Escritura abunda en pasajes al respecto (Gn. 30:14; Ex. 9:32; 29:2; 34:22; Dt. 8:8; 32:14; Jue, 6:11; 15:1; Rut 2:23; 1 Sam. 6:13; 12:17 2 Sam. 4:6; 17:28; 1 R. 4:11; 1 Cro. 21:20, 23; 2 Cro. 2:10, 15; 27:5; Esd. 6:9; 7:22; Judit 3:3; Job 31:40; Sal. 81:16; 147:14; Cant. 7:2; Eclo. 39:26; Is. 28:25; Jer. 12:13; 41:8; Ez. 4:9; 27:17; 45:13; Joel 1:11; Mt. 3:12; Mc. 4:28; Lc. 3:17; 16:7). La economía cerealista era muy importante en toda la tierra de Palestina; de ella vivía el pueblo, y la excedencia de producción sirvió al rey Salomón para pagar a > Hiram por el servicio de sus artesanos para la construcción del Templo (1 R. 5:11). Todavía en tiempos posteriores se habla de la exportación de trigo a la ciudad de Tiro (Ez. 27:17).
Esta planta se cultivaba, entre otros lugares, en Babilonia (Heródoto, Hist. 1, 193), Mesopotamia (Gn. 30:14) y Egipto (Ex. 9:32), que era el granero del Mediterráneo: su trigo, embarcado en Alejandría, llegaba a Roma (Hch. 27:6, 38). Según Plinio, el mejor trigo era el proveniente de Tebas, en el Alto Egipto (His. Nat. 18:47). Se distinguía por sus espigas barbadas y muy voluminosas (Triticum compositum). Esta especie, que se menciona en Gn. 41:22 y se halla representada en los antiguos monumentos, sigue siendo cultivada en nuestros días. El trigo ordinario de Palestina era el Triticum vulgare, de espiga recta.
En Palestina se sembraba el trigo después de las primeras lluvias, en noviembre o diciembre. Se segaba en abril, mayo o junio; ello dependía de las regiones, del estado del sol, y del clima. El > pan ordinario de los hebreos era de harina de trigo (Gn. 18:6; Ex. 29:2). Se comía también el grano tostado en el fuego (Lv. 2:14, 16; Rt. 2:14), como provisión más cómoda para el camino (1 Sam. 17:17; 25:18; 2 Sam. 17:28). También se consumían los granos crudos, después de desgranados de la espiga (Lv. 23:14; Dt. 23:25; 2 R. 4:42; Mt. 12:1).
El trigo es utilizado por Jesús como imagen de los hijos del Reino, el fruto de la buena semilla que él sembraba en la tierra, en contraste con la cizaña que Satanás sembró secretamente junto con la buena semilla (Mt. 13:25–30). En el Evangelio de Juan, Jesús mismo se compara con el grano de trigo que una vez sembrado, y metafóricamente muerto, «resucita» para llevar mucho fruto, en clara referencia a la inclusión de los gentiles en el Reino de Dios, no circunscrito únicamente a la nación judía (Jn. 12:24). Véase AGRICULTURA, CEREAL, PAJA, TRILLAR.