Diccionario Bíblico

TRES

Letra T

Heb. 7969 shalosh, שָׁלֹושׁ, escrito también שָׁלשׁ, y sheloshah, שְׁלוֹשָׁה, número cardinal, «tres», (shalosh shanim, שָׁלשׁ שָׁנִים, «tres años», Lv. 19:23), ordinal, «tercero» (bishenath shalosh, בִּשְׁנַת־שָׁלשׁ, «tercer año», 2 R. 18:1), o múltiple, «triple»; gr. 5140 treîs, τρεῖς, o tría, τρία; gen. triôn, τριῶν = «tres».
Este número denota aquello que es sólido, real, sustancial, completo y entero. Todas las cosas que están especialmente completas vienen marcadas por el número tres. Los atributos de Dios son tres: omniscencia, omnipresciencia y omnipotencia. Tres es el primero de los cuatro números perfectos. Señala lo que es esencial, perfecto y divino. En ocasiones, indica simbólicamente la plenitud de la Deidad, como en las tres Personas divinas (cf. 1 Tes. 5:19; Heb. 10:28; la mención en 1 Jn. 5:7 se halla en un versículo que no forma parte del original). Tres veces claman los serafines: «Santo, Santo, Santo» (Is. 6:3), como los seres vivientes de Ap. 4:9. Tres personas se aparecen a Abraham, que son identificadas con Yahvé (Gn. 18:1–2). Abraham pidió «tres medidas de flor de harina» para sus invitados celestiales.
El día tercero la tierra fue separada del agua, como tres es el número de la resurrección, porque Jesucristo resucitó en el día tercero. Fue en el día tercero cuando Jesús terminó su obra (Lc. 13:32). En la hora tercera fue crucificado y durante tres horas las tinieblas envolvieron la tierra. «Tres» días permaneció Jesús en la tumba, conforme a la señal del profeta Jonás: «Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches» (Mt. 12:40), cuya duración no hay que entender lit. como períodos de 24 horas, lo que entraría en contradicción con el hecho de que el cuerpo de Jesús pasó en la tumba solo un día completo y parte de la jornada cuando fue sepultado y de cuando resucitó. Los hebreos carecían de un término equivalente al gr. nykhthémeron, νυχθήμερον, o día natural de 24 horas, que expresaban con la frase «noche y día», o «día y noche»; p.ej.: «Hasta dos mil y trescientas tardes y mañanas [días]; y el santuario será purificado» (Dan. 8:14). Así también, donde se dice: «Y hubo lluvia sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches» (Gn. 7:12), simplemente significa «cuarenta días» (v. 17). Conforme al cómputo general judío, se adscribe a un día completo lo que tiene lugar solo en una parte de él, y por eso en el idioma heb. era necesario mencionar día y noche. Tenemos otro ejemplo en el joven egipcio encontrado en el campo y conducido ante David, que llevaba «tres días y tres noche» sin comer ni beber (1 Sam. 30:12), cuando lo que quiere decir es que desde hacía tres días andaba errante, abandonado por su jefe: «Mi amo me abandonó hace tres días, porque yo estaba enfermo» (v. 17). Entre los hebreos es común decir que algo se realizará «dentro de tres días», entendiendo con ello no el transcurso de 72 horas, sino «al tercer día» (2 Cro. 10:5 y v. 12; cf. Dt. 14:28 con 26:2). Conforme con este uso idiomático de calcular los días, la profecía de Jesucristo respecto a su resurrección de entre los muertos «después de tres días» (metá treîs hemeras, Mc. 9:31 y 10:34) se expresa correctamente con la expresión «al tercer día» (te trite hemera, Mt. 17:23; 20:19; Lc. 9:22; 18:33; 24:7, 46; Hch. 10:40).
El ordinal gr. tritos, τρίτος, «tercero», se emplea como nombre en Ap. 8:7–12 y 9:15, 18, «la tercera parte», lit. «el tercio»; como adverbio, con el artículo: «la tercera vez» (Mc. 14:41; Jn. 21:17); sin el artículo, lit. «tercera vez» (Jn. 21:14; 2 Cor. 12:14; 13:1); en enumeraciones (Mt. 26:44), especialmente en una sucesión de acontecimientos (Jn. 9:24; 2 P. 2:8); absolutamente, en el acusativo neutro: «lo tercero» (1 Cor. 12:28). Véase NÚMEROS, RESURRECCIÓN, TRINIDAD.