Diccionario Bíblico
Traconite
Letra T
Gr. 5139 Trakhonitis, Τραχωνῖτις = «rocosa». Región al noreste del mar de Galilea mencionada una sola vez al comienzo del ministerio de Juan el Bautista. La Traconite formaba, con Iturea, la tetrarquía de Felipe, hermano de Herodes Antipas, tetrarca de Galilea (Lc. 3:1). Se extendía al sur de Damasco (Josefo, Ant. 15, 10, 3; 10, 1; Guerras, 3, 10, 7). Ptolomeo localiza la Traconite árabe a lo largo de la falda del monte Alsadamo, e incluye esta montaña en la provincia de Batanea, de la cual Saccea era la ciudad principal (Geografía 5, 15). Estrabón afirma que había dos Traconites (dýo Trakhones, δύο Τραχῶνες), agrupando Damasco y Traconite, que presenta como un país agreste habitado por bandoleros atrevidos (Geografía, 16, 11). Desde tiempos antiguos aparece como un refugio de rebeldes, prófugos y gentes fuera de la ley. Cuando Absalón mató a su hermano, huyó a Gesur (parte de Traconite), y estuvo allí tres años (2 Sam. 13:37, 38).
Traconite comprendía las rocas volcánicas que en nuestros días reciben el nombre de al-Laja’; al oeste incluía Ulatha y Paneas; al sur, los confines de Batanea y de Jebel Haurán (Ant., 17, 2, 1–2; 4, 1, 1; Guerras, 1, 20, 4). La formación de lava basáltica no impedía la existencia de algunos pastos y fuentes. Hay en ella numerosas e importantes ruinas, que permiten pensar en una población numéricamente muy superior a la actual.
Josefo afirma que > Uz, hijo de Aram (Gn. 10:23), fundó Traconite y Damasco, entre Palestina y Cele-Siria (Ant. 1, 6, 4). El año 25 a.C. estaba gobernada por Zenodoro, un jefe de bandidos, sin que Roma se opusiera a ello, hasta que Augusto se la arrebató y la entregó a Herodes el Grande, con la condición de que reprimiera a los ladrones y sus constantes asaltos (Ant. 16, 9, 1). Herodes se la concedió a su hijo Felipe, lo cual fue confirmado por César (Guerras, 2, 6, 3). Calígula la cedió a Herodes Agripa I (Guerras, 3, 5). Después de la conquista de esta parte de Siria por Cornelio Palma, al comienzo del siglo II, ya no se vuelve a oír su nombre.

