Diccionario Bíblico
Timoteo
Letra T
Gr. 5095 Timótheos, Τιμόθεος = «que honra a Dios». Uno de los más conocidos colaboradores de San Pablo (Ro. 16:21), a quien este llama «mi hijo amado y fiel en el Señor» (1 Cor. 4:17) y «verdadero hijo en la fe» (1 Ti. 1:2), «amado hijo» (2 Ti. 1:2), lo que indicaría que el Apóstol fue el instrumento en la conversión de Timoteo. En lo ministerial, Pablo le llama «su hermano», en pie de igualdad apostólica: «Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo [Timótheos ho adelphós, Τιμόθεος ὁ ἀδελφός] a la iglesia de Dios que está en Corinto» (2 Cor. 1:1).
Durante su primer viaje misionero, Pablo pasó a Listra, en Licaonia, donde llevó a Cristo a Eunice y Loida, la madre y la abuela de Timoteo, respectivamente. Este fue también ganado a la fe cristiana en esta época. Su madre era judía, y su padre griego (Hch. 16:1). Timoteo, que había llegado a ser un cristiano activo, fue recomendado a Pablo por los hermanos de Listra y de Iconio, cuando el Apóstol volvió a visitar Listra en el curso de su segundo viaje misionero (Hch. 16:2). Aunque ya en su infancia había recibido las enseñanzas del AT (2 Ti. 3:15), Timoteo no estaba circuncidado (Hch. 16:3). Unas profecías revelaron que estaba destinado a un servicio particular (1 Ti. 1:18; 4:14). Pablo y los ancianos le impusieron las manos y lo consagraron a la evangelización (1 Ti. 4:14; 2 Ti. 1:6). Para no ofender a los judíos, fue circuncidado por Pablo. Esto fue una concesión a las ideas judías tradicionales, debido a las circunstancias, por cuanto se podía alegar la ascendencia judía de Timoteo, pero no se implicaba con ello el abandono del principio de la libertad cristiana.
Timoteo acompañó a Pablo por Galacia, y después fue con él a Troas, Filipos, Tesalónica y Berea. En este último lugar se quedó con Silas, mientras Pablo se dirigía a Atenas (Hch. 17:14). Timoteo llegó después a esta ciudad. En 1 Tes. 3:1–2 se ve que Pablo lo volvió a enviar de Atenas a Tesalónica. No parece que Silas llegara a Atenas. Finalmente, ambos se reunieron con Pablo en Corinto (Hch. 18:5; 1 Tes. 3:6), donde Timoteo se quedó a continuación durante un tiempo con el Apóstol (1 Tes. 1:1; 2 Tes. 1:1). Aunque el texto no lo dice, es probable que fuera también con él en su viaje de vuelta. Timoteo es mencionado después en relación con el ministerio de Pablo en Éfeso. En 1 Cor. 4:17, el autor nos confirma que, antes de escribir esta carta, había enviado a Timoteo a Corinto para reprimir abusos. Sin embargo, no sabemos si Timoteo ya había llegado en el momento de enviar la carta (1 Cor. 16:10); en todo caso, parece que había llegado a Éfeso, porque, poco antes de abandonar esta ciudad, Pablo envió a Timoteo y Erasto a Macedonia (Hch. 19:22), donde el Apóstol se reunió poco más tarde con su joven amigo (2 Cor. 1:1). Se dirigieron los dos juntos a Corinto (Ro. 16:21). Timoteo figura entre los acompañantes de Pablo en su viaje de vuelta a Jerusalén, al término de su tercer viaje (Hch. 20:4). El texto no dice si Pablo subió a Jerusalén con su hijo espiritual. Tampoco se le menciona en relación con el encarcelamiento de Pablo en Cesarea ni con el viaje del Apóstol a Roma, pero su nombre es citado en las epístolas redactadas desde la capital del Imperio (Fil. 1:1; 2:19–22; Col. 1:1; Flm. 1). Timoteo había seguido al apóstol hasta allí, y compartía sus trabajos.
Cuando Pablo fue liberado, confió importantes misiones al joven Timoteo. La primera carta dirigida a él revela que el discípulo supervisaba la Iglesia de Éfeso (1 Ti. 4:12). Allí tenía que refutar la falsa ciencia de ciertos doctores, nombrar cargos, organizar y disciplinar como delegado de Pablo, que poco antes de morir le escribió una segunda epístola, considerada como su testamento. Faltándole poco para sufrir el martirio, Pablo esperaba la visita de su hijo espiritual (2 Ti. 4:9, 21). No sabemos si esta visita se llevó a cabo.
La otra mención a Timoteo se halla en Heb. 13:23, donde se lee que Timoteo había sido encarcelado y liberado. Este encarcelamiento debió producirse entre la liberación de Pablo y su segunda estancia en prisión. No se sabe nada de los años posteriores de Timoteo. Una antigua tradición afirma que siguió dirigiendo la Iglesia de Éfeso y que, por tanto, él tiene que haber sido el «ángel» al que se dirige el mensaje de Apoc. 2:1–7. Por último, se afirma que sufrió el martirio bajo Domiciano o Nerva (cf. Eusebio, Hist. Eccles. 3, 4, 2; Const. Apost. 7:46; Nicéforo, Hist. Eccles. 3, 11). Posteriormente, se añadieron algunos detalles sobre las circunstancias que llevaron a su muerte, claramente anacrónicos. Se dice que, debido a los excesos relacionados con una gran fiesta (katagogion, καταγώγιον celebrada en honor de la diosa Ártemis, Timoteo protestó, lo cual exacerbó los ánimos de la turba, que furiosa arremetió contra él y le mató a palos.

