Diccionario Bíblico
Tiberio
Letra T
Gr. 5086 Tiberios, Τιβέριος, segundo emperador de Roma, cuyo nombre completo era Tiberius Claudius Nero, y después de ser adoptado por Augusto, Tiberius Iulius Caesar. Nació el 16 de noviembre del 42 a.C. en la ciudad italiana de Roma. Cuando tenía cuatro años, su madre, Livia, se casó en segundas nupcias con Augusto, quien supervisó la educación de Tiberio y le adoptó como hijo, obligándole a casarse con su hija, Julia, viuda de Agripa. Tras la muerte de Augusto el 14 d.C., Tiberio heredó el trono. Mejoró los servicios civiles, impuso al ejército una disciplina estricta y dirigió las finanzas del Imperio con gran habilidad. Estallaron sublevaciones y revueltas en Panonia, Germania, Galia, y otros territorios.
De carácter sombrío y desconfiado, se exilió voluntariamente en la isla de Capri el 26 d.C., donde pasó la mayor parte de su reinado. Judea estaba entonces gobernada por Valerio Grato y por Poncio Pilatos. Tiberio expulsó a los judíos de Roma, molesto por un escándalo en el que se vio envuelta la matrona Fulvia; doce años después revocó este edicto y confirmó a los judíos en sus prerrogativas, rectificando los males que les habían causado los procuradores romanos. Se manifestó como un tirano sanguinario en los últimos años de su reinado. Sus temores y sospechas le llevaron a ordenar la muerte de muchos de sus más allegados. Según Suetonio, se entregaba desenfrenadamente a una sensualidad irracional. Falleció el 16 de marzo del 37 en Misena, cerca de Nápoles. Le sucedió Calígula.
Herodes Antipas construyó > Tiberias sobre el mar de Galilea, dándole este nombre en honor del soberano. Tiberio es mencionado en varios pasajes del NT: Mt. 22:17; Mc. 12:14; Lc. 3:1; 20:21, 22; Jn. 19:12. El célebre texto de Tácito sobre los origenes del cristianismo, sitúa la crucifixión de Jesús bajo el reinado de Tiberio. Según este autor, para acabar con los rumores que señalaban a Nerón como autor del incendio de Roma, el emperador «presentó como culpables y sometió a los más rebuscados tormentos a los que el vulgo llamaba cristianos, aborrecidos por sus ignominias. Aquel de quien tomaban nombre, Cristo, había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el procurador Poncio Pilatos; la execrable superstición, momentáneamente reprimida, irrumpía de nuevo no solo por Judea, origen del mal, sino también por la Ciudad, lugar en el que de todas partes confluyen y donde se celebran toda clase de actividades» (Anales 15, 44). El evangelista Lucas afirma que Juan el Bautista comenzó a predicar en el año quince del gobierno (hegemonía, ἡγεμονία) de Tiberio César (Lc. 3:1), un dato muy importante para determinar el año del nacimiento de Jesús y el comienzo de su ministerio público.
Tácito presenta a Tiberio como el prototipo del déspota, pero la investigación moderna ha puesto de manifiesto la tragedia de un hombre significativo, gran capitán y prudente estadista. Judea tuvo durante su reinado unos años relativamente tranquilos, pese a que Sejano, brazo derecho del emperador, lo quiso forzar en sus últimos años a actuar contra los judíos. En relación con la vida y muerte de Jesús, hay que suponer que Pilatos informó a Tiberio acerca del proceso. En un sector de la literatura cristiana se generalizó más tarde la versión de que, con base en este informe, Tiberio había pedido al senado permitir el culto a Cristo. Se trata de una piadosa invención, que posiblemente se generalizó en el siglo II, con el fin de mostrar al entonces emperador reinante lo buenas que, bajo sus predecesores, habían sido las relaciones entre el Estado romano y la nueva religión.

