Diccionario Bíblico

Tiberias

Letra T

Gr. Tiberiás, Τιβεριάς, Talmud, Tiberiyyá, טִבְרִיָּא. Ciudad construida sobre la costa del mar de Galilea por > el tetrarca Herodes Antipas (Jn. 6:23), aprox. en el año 20 d.C. Recibió este nombre en honor a su protector > Tiberio César, el emperador entonces reinante (Josefo, Ant. 18, 2, 3; Guerras 2, 9, 1). Fue capital de Galilea desde su fundación hasta el reinado de Herodes Agripa II, quien devolvió este rango a > Séforis, la anterior.
Muchos de los habitantes de Tiberias eran griegos y romanos, y las costumbres extranjeras prevalecían en tal punto en la ciudad que eran motivo de escándalo para los judíos más estrictos, por lo que la tenían por impura. Josefo la fortificó durante la guerra contra Roma (Vida 8; Guerras 2, 20, 6 y 3, 10, 1–10). Después de la destrucción de Jerusalén, hubo judíos que recibieron permiso para establecerse en ella. A mediados del siglo II d.C., el Gran Sanedrín, después de su peregrinación por Jammia y Séforis, se estableció en esta ciudad, que vino a ser la residencia de célebres rabinos. La escuela rabínica de Tiberias produjo, entre el año 190 y 220 d.C., la > Mishnah, colección de comentarios sobre los textos bíblicos. Su complemento, la > Gemara, fue codificada también en Tiberias hacia el siglo IV. La > Masora, texto definitivo del AT, fue elaborado en gran parte en esta misma ciudad.
Llama la atención que los Evangelios no den ninguna informción sobre alguna probable visita de Jesús a esta ciudad, siendo que pasó la mayor parte de su vida en Galilea. El nombre aparece cuando se dice que Jesús «fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberíades» (peran tes thalasses tes Galilaías tes Tiberiados, πέραν τῆς θαλάσσης τῆς Γαλιλαίας τῆς Τιβεριάδος, Jn. 6:1), dando a entender que cruzó desde el lado oeste hasta la orilla opuesta. Una razón para explicar esta cuestión se puede deber al hecho de que Herodes, que mandó decapitar a Juan, residía en esta ciudad y Jesús trató de evitarlo. Según Lc. 23:8, Herodes sabía de la fama de Jesús, pero no le vió en persona hasta que se encontraron en Jerusalén.
Según Epifanio, el cristianismo se afianzó en Tiberias de un modo manifiesto en el s. IV cuando un convertido del judaísmo, el conde José, obtuvo del emperador Constantino el permiso de construir una iglesia en el mismo lugar que ocupó el templo pagano de tiempos de Adriano. Por Epifanio se sabe que allí, al igual que en Nazaret y Capernaúm, había hebreos que creían en Jesucristo y conservaban y difundían los libros del NT traducidos al hebreo.