Diccionario Bíblico

TEMPLANZA

Letra T

Gr. 1466 enkráteia, ἐγκράτεια = «dominio propio», de kratos, «fuerza»; Vulg. sobrietas. En sentido amplio, la templanza tiene por finalidad mantener en equilibrio todos los afectos y deseos de la vida; precisa de la vigilancia directa e inmediata de las facultades del alma y de su actividad. Se menciona cuatro veces en el NT (Hch. 24:25; Gal. 5:23; Tit. 1:8: 2 Pd. 1:6). La idea predominante es la tensión y la continencia, de donde resulta la moderación. Juega un papel muy importante en la espiritualidad cristiana. El fruto del Espíritu, que comienza con el agape o «amor generoso, sublime», termina coronado con la enkráteia o «dominio propio» (Gal. 5:22–23). En sentido negativo, la intemperancia es lo opuesto al amor, por lo que no puede dar fruto.
En la teología cristiana posterior, la templanza ocupa el cuarto lugar entre las virtudes cardinales. Cuando degenera, no solo destruye la hermosura y la felicidad de la armonía interior entre el espíritu y el cuerpo, sino que causa también directamente el desorden en la parte espiritual del ser humano. La intemperancia vuelve imprudente, y como consecuencia de la imprudencia que conlleva, injusto. «La templanza es aquel amor que conserva al hombre íntegro e incólume para Dios» (San Agustín). Véase FRUTO DEL ESPÍRITU.