Diccionario Bíblico

SURCO

Letra S

Heb. 1417 gedud, גְדוּד = «incisión [en el suelo], canal, surco» (Sal. 65:10); 4618 maanah, מַעֲנָה; «surco», en agricultura. Se usa en términos poéticos para referirse a las injusticias de que era objeto el salmista: «Los aradores araron sobre mis espaldas; hicieron largos sus surcos» (Sal. 129:3); 8525 télem, תֶּלֶם, «surco» del campo, también en sentido poético: «Si mi tierra clama contra mí y junto con ella lloran sus surcos» (Job 31:38; 39:10; Os. 10:4; 12:11); 6170 arugah, עֲרוּגָה, «surco» en tanto que cavado, «era de huerto» (Ez. 17:8, 10; Cant. 5:13; 6:2).
Hendidura que se hace en la tierra con el arado. Por la marca que deja, indica metafóricamente la señal que deja una cosa sobre otra, y también las arrugas del rostro. David describe a Dios como el buen agricultor que cuida la tierra y la riega, que hace que se empapen sus surcos de agua (Sal. 65:10).
El arado antiguo, en relación con la maquinaria moderna, apenas si arañaba la tierra. Hacer surcos rectos no era una tarea sencilla, dada la dureza de la tierra y la existencia de grandes lajas de piedra bajo la superficie. El buen gañán tenía que mantener firme una mano sobre el arado y otra pendiente de conducir con tiento al animal de tiro. Había que mantener la mirada fija en el horizonte para no desviarse. Mirar hacía atrás, con un instrumento tan ligero, resultaba fatal. El trabajador a menudo tenía que cargar todo el peso de su cuerpo sobre el arado para evitar salirse del surco. Para Jesús, es una imagen perfecta de la determinación necesaria para entrar en el Reino de Dios (Lc. 9:62), sin dejarse distraer por lo que queda atrás, o en otras palabras: «Olvidando lo que queda atrás, extendiéndome a lo que está por delante» (Flp. 3:13; cf. Hch. 7:39; Heb. 4:1; 10:38). Véase AGRICULTURA, ARADO.