Diccionario Bíblico

SUMO SACERDOTE

Letra S

Heb. 3548 con art. hakkohén, הַכֹּהֵן, es la palabra ordinaria para «sacerdote»; en los libros subsiguientes al Pentateuco se añade con frecuencia el adjetivo haggadol, הַגָּדֹל, «el grande», o harrosh, הָרֹאשׁ, «la cabeza», aplicado al sacerdote principal; Sept. ho arkhiereús, ὁ ἀρχιερεύς, o hiereús, ἱερεύς; NT arkhiereús, ἀρχιερεύς; Vulg. Sacerdos magnus, primus pontifex, princeps sacerdotum. Título con que se designa a Aarón y a los que le sucedieron como jefes de la clase sacerdotal.
1. Fundación y linaje.
2. Funciones.
3. Vestiduras.
4. Consagración.
5. Tipología.
I. FUNDACIÓN Y LINAJE. Aarón fue designado para este cargo después de la proclamación del pacto en el Sinaí y de la orden de construir el Tabernáculo (Ex. 27:21; 28). Al principio, había sido solo el portavoz, el «profeta» de Moisés (Ex. 4:14–16; 7:1); cumplió la orden acerca del vaso de maná seguramente más tarde (Ex. 16:33–34); subió al Sinaí con sus hijos y los ancianos de Israel (Ex. 24:1, 9). Moisés, en este momento, era el único admitido ante la misma presencia de Dios, bien en el monte, bien en el Tabernáculo del Testimonio (Ex. 19:3, 19; 20:21; 24:12–18; 33:7–11; 40:35). Pero una vez que estuvo el Tabernáculo levantado y listo para recibir los sacrificios, se hizo necesario un sacerdocio permanente. Entonces fue consagrado Aarón junto con sus hijos, purificado, ungido y revestido de las vestiduras sacerdotales (Lv. 8). Habiendo ofrecido los primeros sacrificios por sí mismo, por su casa y por Israel, bendijo solemnemente al pueblo (Lv. 9). El Señor expresó su aprobación manifestando su gloria y consumiendo las ofrendas mediante fuego del cielo (Lv. 9:23–24).
El hecho de la asociación de los hijos de Aarón con su padre hacía prever que el cargo de este último se haría hereditario (Ex. 28:43). Eleazar, hijo de Aarón, vino efectivamente a sucederle (Nm. 20:25–26). A partir de entonces, el jefe legal de la casa de Aarón quedaba investido del sumo sacerdocio. Es posible que este derecho de sucesión fuera dado por el derecho de primogenitura, excepto si quedaba descartado por una enfermedad o mutilación previstas por la Ley (Lv. 21:16–23). Con frecuencia, consideraciones morales y teocrático-políticas tuvieron una gran influencia en la elección del sumo sacerdote.
Así vemos que la rama de Eleazar se mantuvo hasta el tiempo de los Jueces, cuando quedó desacreditada por las condescendencias de > Elí, y entonces la dignidad sumosacerdotal pasó a la rama de > Itamar, segundo hijo de Aarón (1 Sam. 2:23). Más tarde, por razones políticas, Salomón depuso a Abiatar, descendiente de esta línea aaronida, y restituyó el sumo sacerdocio a la familia de Eleazar, nombrando en su lugar a > Sadoc (1 R. 2:26, 27, 35). Después de la > cautividad, se mantuvo el sistema hereditario hasta el tiempo de los > Seléucidas (siglo II a.C.), que rompieron la tradición nombrando sumos sacerdotes a personas ajenas a las familias de Aarón. Del mismo modo, la tradición que había fijado la edad del inicio de funciones en los 20 años, fue rota por > Aristóbulo cuando accedió al sumo sacerdocio a los 17 (Josefo, Ant. 15:3, 3).
II. FUNCIONES. La función más importante del sumo sacerdote era hacer una vez al año > expiación por todos los pecados del pueblo. Llevango la sangre expiatoria, protegido por la nube de perfume alrededor de él, atravesaba el velo que separaba el lugar Santo del Santísimo, y se ponía ante el > propiciatorio. Hacía la expiación por sí mismo, por su casa, por el Santuario y por todo el pueblo (Lv. 16:11–19). Después salía y confesaba sobre la cabeza de un macho cabrío todas las iniquidades de Israel, y el animal era conducido al desierto, llevando los pecados lejos de la presencia de Yahvé (Lv. 16:20–22).
A cargo del sumo sacerdote estaba también la supervisión general del Santuario, de los que ejercían el servicio, y del tesoro (2 R. 12:7ss.; 22:4). Era él quien debía consultar a Dios por medio del Urim y del Tumim (Ex. 28:30; Nm. 27:21; Dt. 33:8). Además de ello, tenía el derecho de ejercer cualquier función sacerdotal. Solía ofrecer los sacrificios en día de sábado, de luna nueva y en las fiestas anuales (Guerras 5:5, 7). Presidía el sanedrín cuando este consejo debía debatir cuestiones religiosas (Mt. 26:57; Hch. 5:21).
III. VESTIDURAS. Además de la túnica de lino fino blanco, vestidura de todos los sacerdotes, tenía una vestimenta oficial formada por:
a) El > pectoral; cuadrado, hecho de oro, de hilo azul, púrpura, carmesí, y de lino fino retorcido; tenía cuatro hileras de tres piedras preciosas cada una, grabadas con el nombre de cada tribu. El > Urim y el Tumim se hallaban en el interior del pectoral.
b) El > efod, vestidura bordada con hilos de colores, y hecha del mismo tejido precioso que el pectoral. Sus dos piezas, que cubrían la espalda y el pecho, se unían por los hombros mediante dos piedras de ónice, llevando cada una de ellas los nombres de seis tribus. El efod, que llevaba el pectoral delante, se ceñía a la cintura con un cinto tejido con los mismos materiales.
c) El manto del efod era más largo que el efod, y se llevaba debajo, todo azul, sin mangas, adornado en su orilla inferior con granadas de azul, púrpura, carmesí y lino torcido que alternaban con > campanillas de oro puro.
d) La > mitra era un turbante de lino fino. En una época tardía había otro tocado blanco encima de este último, coronado todo ello por una triple corona de oro. Con un cordón azul se fijaba la placa de oro en la que iba grabada: Santidad a Yahvé (Ex. 28; cf. Eclo. 45:8–13; Ant. 3:7, 1–6; 1 Mac. 10:20).
El sumo sacerdote se revestía de esta vestimenta oficial para el cumplimiento de sus obligaciones particulares.
IV. CONSAGRACIÓN. Para la consagración del sumo sacerdote, entre otras ceremonias se echaba el aceite de la unción sobre su cabeza (Ex. 29:7; Lv. 8:12; Sal. 133:2); para caracterizarlo, se le llama «sacerdote ungido» (Lv. 4:3, 4, 16; 21:10; Nm. 35:25). La diferencia entre la consagración de los sumos sacerdotes y la de los sacerdotes ordinarios no está totalmente precisada (Ex. 29:21; Lv. 8:30); pero la tradición de los rabinos hace residir esta distinción en la cantidad de aceite que se empleaba. En tanto que se vertía abundantemente sobre la cabeza del sumo sacerdote, era vertido con moderación sobre la de un sacerdote ordinario. Al principio, la función del sumo sacerdote era vitalicia, pero Herodes, y después de él los romanos, celosos de la autoridad que podía otorgar un cargo vitalicio, los designaban y destituían a voluntad.
V. TIPOLOGÍA. En la literatura cristiana, Aarón es considerado tipo de Jesús en su oficio de sumo sacerdote de la fe que profesamos (Heb. 3:1–3). Aarón, y sus sucesores, eran hombres pecadores, y se veían obligados a hacer primero expiación por sus propios pecados. Además, solo podían ofrecer sacrificios de animales, incapaces de borrar los pecados. Finalmente, eran mortales, y su sacerdocio se veía constantemente interrumpido. En intenso contraste, Cristo es eterno a la manera de Melquisedec; absolutamente sin tacha, ofreció un solo sacrificio eficaz, viviendo desde entonces eternamente, de manera que su sacerdocio intransferible nos es suficiente para salvarnos perfectamente (Heb. 4:14–5:6; 7:21–8:6; 9:11–14; 10:11–14). Jesús, habiendo traspasado el velo y entrado en el mismo cielo con su propia sangre, intercede ahora por nosotros ante el Padre. De allí volverá para darnos la bendición eterna (Heb. 9:24–28). Véase SACERDOTE.