Diccionario Bíblico
SIMONÍA
Letra S
Nombre derivado del pecado de > Simón el Mago, que trató de comprar de Pedro el poder para conferir el Espíritu (Hch. 8:9–24), y que se refiere a la adquisición o la concesión de cargos eclesiásticos a cambio de ventajas materiales, especialmente de tipo económico. Las advertencias apostólicas muestran que fue un problema serio ya desde los mismos comienzos de las primeras comunidades cristianas. Se advierte sobre un tipo de hombres «de mente corrompida y privados de la verdad, que tienen la piedad como fuente de ganancia» (1 Ti. 6:5; cf. Tit. 1:11; 1 Pd. 5:2; 2 Pd. 2:3). Después de la época de las persecuciones, con la equiparación del misterio cristiano a la de magistrados civiles, la simonía se agravó bastante dentro de la Iglesia. El concilio de Calcedonia prohibió la concesión de las órdenes por dinero. La simonía se extendió a comienzos de la Edad Media, y varios de los concilios medievales aprobaron disposiciones en contra de ella, como el III de Letrán. El problema se extendió a una amplia serie de asuntos: la venta de ascensos eclesiásticos, la exigencia de un pago por los servicios espirituales, etc. En Trento se legisló en contra de estas prácticas.
El pecado, evidentemente, consiste en la venta y comercio de las cosas y dones espirituales, que son bienes recibidos gratuitamente y gratuitamente se han de dispensar. «Gratis lo habéis recibido, dadlo gratis» (Mt. 10:8), lo cual no quita que «el obrero merece su salario» (Lc. 10:7), lo necesario para su vida, pero sin hacer mercadería de su oficio, es decir, sin traficar con los bienes espirituales (cf. 1 Pd. 5:2; 2 Pd. 2:3).
La comunidad debe asegurar el sustento de sus pastores, pero evitar que el cargo desempeñado se convierta en una ventaja terrena de cualquier tipo, utilizándolo para el propio provecho temporal.

