Diccionario Bíblico
SEÑORA ELEGIDA
Letra S
Gr. Eklekté Kyría, ἐκλεκτή Κυρία; Vulg. Electa domina. Mujer a la que se dirige y saluda Juan, juntamente con sus hijos (2 Jn. 1:5). Es, hasta cierto punto, difícil de identificar. No es improbable que se trate de un nombre propio o un título honorífico, a pesar de que la forma de tratamiento en el v. 1 no esté plenamente de acuerdo, en el original, con las de los vv. 13 y 3 Jn. 1. Es posible y natural imaginar a la «señora» como el nombre cifrado de una iglesia local del Asia Menor, y los «hijos» como sus miembros en particular, ya que el autor pretendía encubrir la verdadera identidad y ubicación de aquella congregación, dada la situación de peligro y persecución en que se vería sometida.
Los judíos, y todos los orientales, solían expresarse mediante un lenguaje gráfico y metafórico, y la personificación era un recurso muy común. Los Libros Poéticos y Proféticos del AT contienen abundantes ejemplos: Jerusalén o Israel era considerada como una madre y sus habitantes como sus > hijos (cf. «hijos de Israel», «hijos de Sión», Is. 3:16; 54:13; 66:8; Sal. 149:2; Joel 2:23; 2 Sam. 1:24 etc.; cf. Gal. 4:26). Incluso en nuestra cultura contemporánea suele hablarse de un «hijo» de una ciudad, refiriéndose a una persona que nació en aquel lugar. Asi que Juan pudo comparar aquella iglesia en sí con una mujer o madre, y los miembros con sus hijos.
También puede explicarse la metáfora en un sentido algo diferente: Los «hijos» de la «señora» podrían ser los creyentes que se convirtieron a causa del testimonio de esta misma iglesia (y no por otros apóstoles o evangelistas). Los «hijos», en este sentido, podrían ser incluso otras iglesias más pequeñas o más jóvenes, fundadas por la «iglesia madre». En el NT, como es conocido, el término «hijo» se refiere muchas veces a hijos espirituales, o sea, a personas que se convirtieron por el testimonio de otro: el «padre» espiritual, o que por lo menos fueron instruidos en la fe por medio de él. Compárese, como equivalente negativo, la denominación de los seducidos por Jezabel como «sus hijos» (Ap. 2:23). De esta forma, los argumentos a favor de la opinión de que la carta se dirige a una iglesia, son fuertes y parecen ser los más concluyentes. Pero no se puede excluir por completo el significado literal sencillo que sostienen algunos comentaristas. Véase JUAN, CARTAS.

