Diccionario Bíblico
Semana
Letra S
Heb. 7620 shabuá, שָׁבוּעַ, también escrito שָׁבֻעַ, lit. «hecho de siete», de 7651 shibeá, שִׁבֵעַ = «siete»; Sep. hebdomás, ἑβδομάς; Vulg. hebdomada, septimana, de septem = «siete». Conjunto de siete días, usado por los hebreos como unidad cronológica desde tiempos inmemoriales. La expresión «siete días» se halla en el relato de la creación (Gn. 2:1–3) y vuelve a aparecer en el del Diluvio (Gn. 7:4, 10; 8:10, 12). En la época de Labán y Jacob, entre los sirios de Mesopotamia, se celebraban fiestas nupciales de siete días (Gn. 29:27, 28); lo mismo sucedía en Filistea en la época de Sansón (Jue. 14:12, 17). También los funerales duraban siete días (Gn. 50:10; 1 Sam. 31:13).
Sin embargo, la semana propiamente dicha no fue establecida por Dios hasta el éxodo. Se menciona a propósito de la institución de la Pascua y de la fiesta de los panes sin levadura (Ex. 12:15; 13:6–17); con todo, el momento en que queda solemnemente instituida es durante la promulgación del Decálogo: «Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios» (Ex. 20:9–10). Desde aquel entonces figura con frecuencia el ciclo de siete días en las ordenanzas de la Ley (cf. Ex. 22:30; 29:30, 35, 37; Lv. 12:2, 5; 13:5; 14:8; 15:28; 23:15, 42; Nm. 19:11; Dt. 16:9–10, 13, etc.). No obstante, se puede decir que se contaba más por días que por semanas, como entre los griegos y romanos (cf. Lv. 12:4–5).
En la época de la construcción de las pirámides, los egipcios practicaban la división del tiempo en períodos de diez días que comenzaban al levantarse cada una de las 36 constelaciones. El año egipcio constaba de 360 días. Los meses se contaban según las fases de la luna, pero el ciclo de siete días de la semana era independiente del curso del mes y del año. Su comienzo y su final no dependían del comienzo o final del mes o del año. Los hebreos tomaron de los caldeos la costumbre de dividir el tiempo en semanas. Estos últimos utilizaban el nombre de una deidad para cada día de la semana, pero los hebreos simplemente los numeraban. En la cronología romana, en el sistema de la era de Augusto, la semana como división de tiempo era practicamente desconocida, aun cuando ya se conocía el calendario de doce meses, tal y como lo empleamos ahora. A finales del siglo I o principios del II, se comenzaron a observar los períodos de siete días, según Dión Casio (Hist. Rom. 27, 18), cada uno llamado por el nombre de un dios. Los cristianos no pudieron evitar el uso de estos nombres, pero dieron al primer día de la semana el nombre de «día del Señor» (domingo) en lugar del pagano «día del Sol» (que se conserva en inglés Sunday y el alemán Sonntag).
El término heb. shabuá puede designar no solamente siete días, sino también un ciclo de siete años, lit. «semana de años». La celebración del año sabático, en el que se debía dejar reposar la tierra (Ex. 23:10, 11), tendía a expandir esta designación a los años, en patente paralelismo con la semana de días (Ex. 23:12). El ciclo de siete semanas de años culminaba con el año quincuagésimo o jubileo. Se admite de manera general que Daniel emplea shabuá para indicar un «período de siete años» (Dn. 9:24–27; cf. Lv. 25:8). Las setenta semanas de Dn. 9:24, pues, son semanas de años, un total de 490. Véase AÑO, CALENDARIO, JUBILEO, SÁBADO, TIEMPO.

