Diccionario Bíblico

Seda

Letra S

Gr. serikón, σηρικόν, derivado de Seres, un pueblo radicado en la India o en China, que parece haber sido de los primeros en dedicarse a la producción de la seda como un bien comercial. No es probable que en Palestina se haya conocido la seda antes de la época romana, cuando empezó a llegar por intermedio de los comerciantes de Palmira, que la importaban de China a través de la Bactriana. La bien conocida palabra clásica serikón, σηρικόν, nunca aparece en hebreo, aunque se ha conjeturado que el seriqoth, שְׂרִיקֹות de Is. 19:9 está relacionado con ella, aunque se trata de «lino», como el shesh, שֵׁשׁ, «lino fino» de Prov. 31:22. Quizá los hebreos conocían la textura, pero no el material. La producción autóctona no llegó a Palestina hasta los tiempos de los árabes, en que se empezó a cultivar la morera blanca. La palabra que en el AT se traduce por «seda» es meshi, מֶשִׁי (Ez. 16:10, 13), en realidad se refiere a alguna fibra fina como el cabello; también demesheq, דְּמֶשֶׁק, «Damasco» (Am. 3:12), donde se vendía, pero es una corrupción de dimakso, término aplicado por los árabes al material en bruto, no al artículo manufacturado. Solo hay seguridad en la única mención del NT, que denota un tejido de seda —gr. 459 sirikós, σιρικός = «sedoso»—, al hablar de la caída de la gran Babilonia (Ap. 18:12). También se encuentra entre el botín que los judíos comandados por Judas Macabeo obtuvieron de los sirios (1 Mac. 4:23). La primera noticia de la «seda» bajo su nombre clásico se encuentra en la Mishnah (shirim, שִׁרִים, Kil. 9, 2), donde se distingue la seda china del lino fino.
La seda es producida por diversas especies de orugas del género bombyx. Llegó a ser conocida en Occidente después de las campañas de Alejandro Magno. Era un artículo de lujo solo al alcance de los ricos y de los emperadores de Roma (Josefo, Guerras 7, 5, 4; Suetonio, Calígula 52; Marcial 11, 9). Véase LINO, VESTUARIO.