Diccionario Bíblico

SALOMÓN, Odas de

Letra S

Escrito que permaneció ignorado por mucho tiempo, excepto tres breves referencias. En 1905 Rendel Harris logró hacerse con un manuscrito siríaco, publicado en 1909. Estas Odas pertenecen claramente a los textos pseudoepigráficos, y fueron atribuidas al rey Salomón, aunque en ellas nunca se menciona al gran monarca. Es posible que se le atribuyera su autoría debido a que aparecen vinculadas a los > Salmos de Salomón.
Su idioma original fue el siríaco y fueron compuestas en un lugar próximo a > Antioquía (Siria) o > Edesa. El estilo poético no es el de los Hodayoth de Qumrán o el de los Oráculos Sibilinos, pero es semejante a los Salmos de David.
Las cuarenta y dos odas existentes no son judías, sino de indudable influencia judeo-cristiana. Se refieren no solamente a Jesús, sino también a las ideas del nacimiento virginal, la Trinidad, y la doctrina del descenso a los infiernos de Jesús como vencedor, todo ello en lenguaje poético: «He sido coronado por mi Dios, y mi corona es viva. He sido justificado por mi Señor y mi salvación es incorruptible… Marché hacia todos mis prisioneros para liberarlos, para no dejar a nadie cautivo… Sembré en los corazones mis frutos y los transformé en mí. Recibieron mi bendición y vivieron, se reunieron en mí y fueron salvos. Porque eran miembros para mí y yo su cabeza. Gloria a ti, oh cabeza nuestra, Señor Mesías. Aleluya» (Oda 17:1–2; 12, 14–17). «El Sheol me vio y quedó vencido; la muerte me vomitó y a otros muchos conmigo. Yo era hiel y vinagre para ella, y bajé con ella hasta lo más hondo de sus profundidades: y ella dejó escapar los pies y la cabeza, porque no podían soportar mí rostro: y celebré una asamblea de vivientes entre muertos y hablé con ellos con labios vivos: porque no será vana mi palabra» (Oda 42:15–20).
La datación del texto ya no es tan desconcertante como lo fue a comienzos del siglo XX. La mayoría de los eruditos piensa que corresponde a los años 70 a 125 d.C. (especialmente por las similitudes que se encuentran con los > manuscritos del ar Muerto y el Evangelio de Juan). Encontramos abundantes motivos bautismales, con especial atención en las Odas 39 y 24. Otras características prominentes son la Salvación, la imagen de la cruz (Odas 17, 42), y el nacimiento virginal del Hijo: «El Espíritu abrió la matriz de la Virgen y ella recibió concepción y dio a luz, y la Virgen llegó a ser una Madre con muchas misericordias, y entró en labor de parto y dio a luz un Hijo, sin incurrir en dolor» (Oda 19:6–7).
El fuerte tono judío de las Odas, como algunos pasajes de los Evangelios Sinópticos (especialmente Mt 10:5), representa a los gentiles en términos poco atractivos (10:5; 23:15; 29:8). El autor confiesa la grandiosidad del Mesías diciendo que es el más «alabado entre los alabados, y el más grande entre los grandes» (36:4).
Llama la atención la semejanzas de varias Odas y el cuarto Evangelio, por ejemplo la filiación adoptiva fundada en el amor de Jesús: «Porque lo amo, al Hijo, seré un hijo» (Oda 3:9). Muchas Odas aluden al agua viva, tema frecuente del cuarto Evangelio. La idea de vida (agua viva, tener la vida), tan del gusto de Juan, está muy presente en estos poemas, al igual que en Ignacio de Antioquía y en otro breve escrito judeocristiano, la Didaché, que pertenece también al círculo de Antioquía. Véase ANTIOQUÍA, SALMOS DE SALOMÓN.