Diccionario Bíblico

ROSTRO

Letra R

Heb. Heb. 639 aph, אַף = «nariz», de ahí «cara» y ocasionalmente «persona», semejante al lat. rostrum = «pico, hocico, boca», extendiendo su significado como «cara, faz»; 6440 paneh פָּנֶה = «cara»; pl. panim, פָּנִים, siempre con sign. sing.; gr. 4383 prósopon, πρόσωπον, lit. «la parte hacia los ojos», de prós, «hacia», ops, «el ojo», de donde «semblante, rostro» (Mt. 6:16, 17; 2 Cor. 3:7; 10:7).
El vocablo heb. paneh o panim se encuentra unas 2.100 veces en el AT, y está presente también en el ugarítico, acadio, fenicio, moabita y etíope; la LXX lo traduce 900 veces como prósopon, πρόσωπον. En su acepción primaria denota el «rostro humano» y en una aplicación más específica el «semblante» (p.ej. Gn. 4:5). Al igual que el castellano «faz», panim puede referirse a la parte superior o visible de las cosas, como en Gn. 1:2: «Espíritu de Dios se movía sobre la faz [panim, פָּנִים ] de las aguas».
En sentido atropomórfico se aplica a Dios, aunque en cuanto ser espiritual carece de cuerpo o partes materiales. En un texto significativo se dice que Jacob, al encontrarse con su hermano Esaú le dice: «El ver tu cara [panim, פָּנִים ] ha sido como si hubiera visto el rostro [panim, פָּנִים ] de Dios» (Gn. 33:10). Ver la cara es una expresión que hace referencia al privilegio de ser admitido a la presencia de un rey o personaje importante (cf. Gn. 43:3, 5; 2 Sam. 14:24, 28; 2 R. 25:19). Ver la cara de Esaú, aquí es para el temeroso Jacob el equivalente de haber visto la cara de Dios, que en sentido metafórico expresaría el privilegio más grande la tierra. Contemplar el rostro de Dios es gozar de su favor: «Los rectos contemplarán su rostro» (Sal. 11:7; cf. Job 33:26). Las palabras de Jacob están escogidas en alusión al nombre de > Peniel (Gn. 32:20).
«Esconder el rostro» es negarse a recibir a alguien y no hacerlo objeto de favor o bendición. Entre las desgracias que se enumeran por desobedecer la Ley, se encuentra el rechazo de Dios a mostrar su rostro, es decir, a ser favorable (cf. Dt. 31:17, 18, 20; cf. Job 34:29; Sal. 10:1). «Buscar el rostro» de Dios es signo de solicitud y piedad, a la que todos los creyentes son llamados (1 Cro. 16:1; 2 Cro. 7:14; Sal. 24:6; 27:8).
El rostro es la parte más noble de la persona; por eso, escupir a alguien en el rostro es una expresión de sumo desprecio y uno de los insultos mayores (cf. Job 30:10; Mt. 26:67; 27:30; Mc. 10:34; Lc. 18:32). Estar «delante» de alguien, «en su presencia», es lit. «ante el rostro» (cf. Hch. 3:13; 5:41; 2 Cor. 2:10; Ap. 12:14); ante la persona misma (cf. Gal. 1:22; 1 Tes. 2:17).
Como en el refrán español, «la cara es el reflejo del alma», pero a veces las apariencias engañan, y por tanto, los creyentes no deben juzgar a nadie por su aspecto externo (Jn. 7:24). Ver APARIENCIA, ASPECTO, FAZ, PERSONA, PRESENCIA, RESPETO, VISTA.