Diccionario Bíblico

ROCIAR

Letra R

Heb. 2236 zaraq, זרק = «arrojar, rociar, regar, lanzar, esparcir ampliamente»; gr. 4473 rhantizo, ῥαντίζω = «rociar»; lat. roscidare, deriv. de roscidus = «lleno de rocío, húmedo, mojado».
El vocablo heb. zaraq se usaba en acádico con el sign. de «salpicar»; se utiliza 35 veces en el AT, 26 de las cuales se refieren a rociar sangre sobre el altar del sacrificio como parte de un rito de purificación (p.ej. Lv. 1:5, 11; 3:2, 8, 13, etc). El autor de Hebreos ve en esta práctica un tipo de la eficacia del sacrificio expiatorio de Cristo, significando su sangre la entrega de su vida para «limpiar nuestras conciencias de las obras muertas» (Heb. 9:13–14, 22).
En la visión del futuro «nuevo pacto» el profeta Ezequiel presenta el rociamiento de agua pura como parte de la purificación de todas las inmundicias del pueblo elegido y recogido de todos los confines de la tierra (Ez. 36:25), imagen que aparece en el NT respecto a Cristo y su Iglesia, quien la purificó «en el lavamiento del agua con la palabra, para presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa que no tenga mancha ni arruga» (Ef. 4:25–27).
Con el sentido de «lanzar», zaraq adquiere un sign. negativo, no de purificación, sino todo lo contrario; se usa por primera vez en Ex. 9:8, 10, cuando Moisés arrojó al cielo, en presencia del faraón, un puñado de hollín de un horno, como señal de polvo sobre la tierra de Egipto causante de úlceras, tanto en los hombres como en los animales. El rey Josías mandó derribar y destrozar los altares de los Baales y los árboles rituales de Asera, reduciendo todo a polvo, que arrojó o esparció sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios (2 Cro. 34:4).