Diccionario Bíblico

ROBAR

Letra R

Heb. 1589 ganab, גנב = «robar, ocultar»; Sept. y NT 2813 klepto, κλέπτω = «hurtar».
La Ley Mosaica trata del robo y de la necesaria restitución de una manera muy equitativa y pormenorizada (cf. Ex. 21:29–36; 22:1–14; Lv. 19:35; Nm. 5:5–10; Dt. 19:14; 25:13–16). La pena del robo en otras legislaciones orientales era la mutilación corporal e incluso la muerte. En Israel, solo el «ladrón de hombres», o sea, el secuestrador, era condenado a muerte irremisiblemente (Ex. 21:16). La pena normal era la restitución elevada al doble por lo menos, pues en el caso de ganado vacuno el ladrón tenía que pagar cinco reses y cuatro por el ovino (Ex. 22:1, 3), lo que se explica en una economía ganadera que se nutría del pastoreo, recurso principal de vida.
En el NT se reafirma este principio y se excluye del Reino de Dios a los ladrones. Afín al robo es la codicia (gr. pleonexía), que aparece 10 veces, de las que hacen al caso Mc. 7:22; Lc. 12:15; Ro. 1:29; Ef. 5:3; Col. 3:5; 1 Tes. 2:5; 2 Pd. 2:3, 4. El sust. concreto pleonektes = codicioso (avaro, en la RV) aparece 4 veces (1 Cor. 5:10–11; 6:10; Ef. 5:5). La gravedad de este pecado se echa de ver en que la Palabra de Dios lo asemeja a la idolatría (cf. Ef. 5:5; Col. 3:5). En 1 Ti. 6:17–19, Pablo exhorta a los ricos de este mundo a no poner la esperanza en las riquezas, que son inciertas, sino en el Dios vivo; contra la codicia, se exhorta a la generosidad (cf. Ef. 4:28: 1 Ti. 6:18). Jesús había dicho que no se puede servir a dos señores: Dios y Mamón = el dinero personificado, el ídolo por excelencia (cf. Mt. 6:24). El cristiano debe evitar el robo en todas sus formas (quitar y retener lo ajeno) como algo que pertenece al pasado, a la situación anterior a la conversión (cf. 1 Cor. 6:11; Ef. 4:28). Pablo deja bien claro que no se debe tener comunión con el que, llamándose hermano, es codicioso (gr. pleonektes) o ladrón (gr. hárpax). Peor todavía es cuando un hermano defrauda, roba o estafa al hermano (cf. 1 Cor. 6:8–10) o, teniendo bienes de este mundo, ve a su hermano tener necesidad y le cierra el corazón (cf. Stg. 2:15–16; 1 Jn. 3:16–18); es un atentado contra el Cuerpo de Cristo (cf. 1 Cor. 12:12–27). Véase CASTIGO, HURTO, RESTITUCIÓN, ROBO.