Diccionario Bíblico
REDENCIÓN
Letra R
Del lat. redimere = «rescatar, redimir, adquirir por comprar; corresponde sustancialmente a varias formas de los verbos hebreos padah y gaal, y los griegos sozo, agorazo y lytróo.
1. Vocabulario y uso.
2. Redención en el AT.
3. Redención el NT.
I. VOCABULARIO Y USO. Dos raíces hebreas, gaal (118 veces) y padah (70 veces), determinan el concepto veterotestamentario de redención.
1. Heb. 6304 peduth, del vb. padah = «redimir, liberar, rescatar». Se utiliza 70 veces en el AT. En ocasiones tiene un sentido psicológico, como en la exclamación de David: «Vive Yahvé que ha librado mi alma de toda angustia» (2 Sam. 4:9; cf. Sal. 25:22). Fundamentalmente significa «liberar», y es el verbo preferido del Dt. para indicar la liberación del Éxodo, que es parte esencial del credo de Israel: «Recuerda que fuiste esclavo en Egipto y que el Señor tu Dios te rescató [padah]» (Dt. 15:15; cf 24:18).
2. Heb. gaal, «rescatar, redimir», también «vengar», procede del derecho del goel, גֹּאֵל, que prescribe las obligaciones del familiar más próximo respecto a los miembros de la tribu caídos en desgracia. Del lenguaje cotidiano pasa al teológico, y así Yahvé es descrito como el familar más próximo de Israel, que no solo protege, sino que salva y libera a su pueblo de los males que le afligen; especialmente de la esclavitud egipcia y el destierro en Babilonia (cf. Is. 52:4). En ambas situaciones tan dramáticas, que ponen en juego el futuro y la misma existencia de Israel, Yahvé rescata a su pueblo porque es su goel, ligado por una «familiaridad» que va más allá de la alianza, descrita en términos de generación: «Así dice Yahvé, tu Redentor, que te formó desde el vientre» (Is. 44:24). Yahvé está unido a Israel como una madre, por eso no lo olvida, sino que acude en su auxilio para redimirlo y liberarlo en los momentos más críticos: «¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti» (Is. 49:15). Yahvé «redimió [padah] a Jacob, lo libró [gaal] de mano del más fuerte que él» (Jer. 31:10–11).
Ambos verbos, padah y gaal, tienen en común la idea de «rescate» contemplada por el derecho judío en una situación de esclavitud por deudas. Gaal sobre todo se desarrolla en el ámbito del derecho de familia, del clan, de la tribu. Por tanto, la «redención» conlleva siempe un «rescate», que resulta en «liberación». Yahvé realiza ese rescate sin que Israel tenga que pagar nada a cambio: «De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados [gaal]» (Is. 52:3).
3. Gr. 629 apolýtrosis, ἀπολύτρωσις, «redención», entendida como liberación del señorío del pecado, de los principados y potestades, de la Ley y de la muerte (Ro. 3:24; 7:1ss; 1 Cor. 1:30; Gal. 3:13; 4:5; Ef. 1:7; Col. 1:14; Tit. 2:14; Heb. 9:15). Indica la liberación de un tormento físico (Heb. 11:35); la de los creyentes en la Venida de Cristo con sus santos glorificados (Lc. 21:28); la de la culpa del pecado (Ro. 3:24); la liberación futura del creyente de la presencia y poder del pecado, y de su cuerpo de la esclavitud de corrupción (Ro. 8:23).
4. Gr. lýtrosis, λύτρωσις, relacionado con el anterior, se utiliza en el sentido general de liberación (Lc. 1:68; 2:38), de la obra redentora de Cristo que realiza la liberación por medio de su muerte (Heb. 9:12). La forma verbal lytróo, λυτρόω, significa liberar a cambio de un «rescate», en gr. lytron, λύτρον, que expresa la idea de desatar. Se utiliza en la voz media para indicar la liberación mediante el pago de un precio de rescate o «redención» (Lc. 24:21); en un sentido espiritual, hace referencia a la obra de Cristo al redimir a los hombres «de toda iniquidad» (Tit. 2:14; cf. 1 Pd. 1:18).
5. Gr. Los verbos agorazo, ἀγοράζω, y exagorazo, ἐξαγοράζω, significan «comprar» o «adquirir» en el contexto de un mercado (cf. Mc. 6:36ss.; 11:15; 15:46; 16:1; Jn. 4:8; 6:5; 13:36; etc.) y expresan la idea de redención; así: «Habéis sido bien comprados» (1 Cor. 6:20; cf. Gal. 3:13). Se traduce por el verbo «redimir» en Ap. 5:9: «[con tu sangre nos] has redimido para Dios» (RVR); «[nos] compraste»; «has adquirido». Exagorazo forma intensificada, significa «redimir», lit. «comprar afuera», especialmente un esclavo con vistas a otorgarle la libertad. Se utiliza metafóricamente de la liberación dada a los judíos cristianos con respecto a la Ley y su maldición por parte de Cristo (Gal. 3:13; 4:5). Estos vocablos remiten a la práctica de la liberación de esclavos o prisioneros, pero, en el trasfondo religioso de los autores neotestamentarios, es indudable la referencia a la institución del goel del AT.
II. REDENCIÓN EN EL AT. El goel, גֹּאֵל, es el «pariente próximo» a quien corresponde velar por la familia. Debe intervenir cuando algún miembro del clan cae en la desgracia, pierde sus bienes y se ve reducido a la esclavitud. Se encarga de rescatar los bienes o la persona (Lv. 25:23ss). Aplicado a Dios, expresa la relación privilegiada de Israel con Yahvé, el goel de Israel (cf. Is. 41:14 donde la LXX traduce goel por ho lytrúmenos; cf. Is. 44:6; 47:4; 48:17; 49:7, 26, etc). La figura es analógica, no unívoca, como todas las imágenes verbales aplicadas a Dios. Yahvé «rescata y libera» (cf. Ex. 6:6) a Israel de la esclavitud de Dios, pero sin que medie ningún pago ni compensación: «de balde fuisteis vendidos, y sin plata seréis rescatados» (Is. 52:3). Lo único que se puntualiza es la unión que se establece entre «rescatar» y «adquirir». Redimir y adquirir van juntos, ya que, por la liberación efectuada, Israel viene a ser propiedad deYahvé. El pueblo confirmará libremente su pertenencia a Yahvé en la alianza en el Sinaí (cf. Ex. 19:5).
De lo nacional se pasa a lo individual, de lo histórico a lo personal; el Dios que redime al pueblo en sus diversas vicisitudes históricas, es también el Dios que rescata y libera al individuo de sus angustias, sufrimientos, persecuciones y penas particulares y cotidianas (cf. Salmos, Job).
III. REDENCIÓN EN EL NT. El Dios de Israel, «el Dios de los padres» (cf. Lc. 1:68ss; Ro. 3:21ss; Col. 1:13–14), es el Padre de Jesús, el Hijo, por medio del cual se realiza la redención (cf. Col. 1:14, 20; Jn. 3:16; 8:32). Cristo es el lytrotés, λυτρωτής, «redentor», el que libera (Hch. 7:35).
La redención o apolýtrosis se produce por la muerte de Cristo entendida como acontecimiento salvador total, que incluye la resurrección. Se caracteriza por conceptos cultuales, como el sacrificio (prosphorá, thysía: Ef. 5:2; 1 Cor. 5:7; Heb. 9:25ss) en tanto que medio de expiación (hilasterion: Ro. 3:25), como efusión de la sangre redentora de la alianza por los muchos (Mt. 26:28 par; Hch. 20:28; Ro. 5:9; Ef. 1:7; Col. 1:20; Heb. 9:12, 14; 10:19; 13:12, 20; 1 Pd. 1:19; 1 Jn 1:7; Ap 5:9). Las ideas cultuales del AT ayudan a la comprensión neotestamentaria de la > expiación, según el principio de que «todas las cosas han de ser purificadas con sangre, y sin efusión de sangre no hay remisión» (Heb. 9:22). Otros conceptos son más jurídicos, como «rescate» (cf. Mc. 10:45; 1 Ti. 2:6), y más generales, como «salvación» (Mt. 1:21; Jn. 3:17; 12:47; 1 Ti. 1:15; 2 Ti. 2:10; Heb. 5:9, etc.).
La «salvación» conlleva siempre, de manera explícita o implícita, la idea de «redención de los pecados». Asociado a ella aparece el concepto de > «purificación». Cristo se entrega a sí mismo a la muerte por su Iglesia (Ef. 5:25), «para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha» (vv. 26–27). La > reconciliación por medio de la muerte obedece al propósito de presentar un pueblo santo y sin mancha e irreprensible delante de él (Col. 1:22, 28). También en el concepto de redención del NT va unido al de adquisición de un pueblo santo, como en el AT, el «reino del Hijo amado» (Col. 1:13–14), la > Iglesia, que es su cuerpo (Ef. 5:23), «posesión adquirida» (Ef. 1:14). Véase EXPIACIÓN, GOEL, PROPIACIÓN, RECONCILIACIÓN, RESCATE, SALVACIÓN.

