Diccionario Bíblico
RAZÓN
Letra R
Heb. 561 emer, אֵמֶר = «dicho, discurso, razón»; gr. nûs, νοῦς = «sentido, entendimiento, razón»; 3056 logos, λόγος = «palabra, razón», también designa el pensamiento interno, «cuenta, consideración»; lat. ratio = «cálculo, cuenta, razonamiento, razón».
En Platón nûs sig. el principio conductor del pensamiento puro; la razón comprende la verdad (Rep. 6, 490); la verdadera y divina razón domina tanto en los hombres como en el universo (Timeo 30, 46). Aristóteles distingue entre una razón práctica y otra teórica. Es inmortal y divina. El nûs es la parte más esencial de la vida intelectual humana y la sustancia de la divina (Ética a Nic. 10, 7). De esta unión de nûs y divinidad toman los estoicos su definición del ser de Dios como razón (Epicteto, Diss. 2, 8, 1). El heb. no posee un término equivalente al gr. nûs, aunque los traductores de la LXX helenizaron varios textos bíblicos que hablan del > corazón, traduciéndolo por nûs, creyendo que había una correspondencia entre ambos conceptos, pues según el AT el corazón es también la sede de los procesos intelectuales y racionales (cf. Prov. 16:23; Is. 6:10). Nûs tampoco juega un papel importante en el NT. Aparece varias veces en los escritos paulinos con el sentido de «mente» (Ro. 7:23, 25), «discernimiento», o «capacidad de juzgar» y de «discernir» (p.ej. 2 Tes. 2:2), relacionado con el discernimiento religioso y, por tanto, paralelo a la fe.
Logos se traduce «razón» de una reunión del pueblo en Hch. 19:40; y en 1 Pd. 3:15, de la razón de la esperanza que tiene el cristiano. En una ocasión se usa el término 627 apología, ἀπολογία, como «razón» o «defensa» (Hch. 22:1), y el vb. cognado apologéomai, ἀπολογέομαι, «hacer una defensa, hablar en defensa», es traducido como «dar razón» en Hch. 19:33.
En sentido filosófico, razón significa aquella facultad constitutiva del ser humano, por la que este conoce y juzga de lo real de manera discursiva y gradual. Los autores bíblicos no se preocupan de una teoría de la razón, por lo que no distinguen entre el conocimiento racional y el intuitivo o inmediato, sino que se refieren a la razón como sentido común y adecuación de la mente a los datos de la revelación. Se comprende que la antigüedad hebrea y griega identificara los términos «razón» y «discurso», expresándolos tanto al uno como a la otra con las palabras emer y logos respectivamente. El cristianismo subrayó con energía desde el principio el carácter creatural de la razón humana, como huella de Dios en el hombre o del Logos divino en la mente humana (cf. Jn. 1:4). La razón humana, como todo lo que concierne al hombre caído, se presenta bajo el signo del pecado, es decir débil, enferma y descarriada en su búsqueda de la verdad, pero avanza a tientas; una vez que el hombre ha sido redimido, su mente queda también liberada y dotada de una razón restaurada y consolidada en todas sus potencialidades. Véase DISCERNIMIENTO.

