Diccionario Bíblico

RASGAR

Letra R

Heb. 7167 qará, קרע = «rasgar, desgarrar» (Gn. 37:29); gr. 1284 diarasso, διαράσσω, forma tardía de diarrhégnymi, «romper a través, rasgar», de diá, a «través», y rhégnymi, «romper» (Mt. 26:65; Mc. 14:63; Lc. 5:6; 8:29; Hch. 14:14); 4977 skhizo, σχίζω, «partir, abrir rasgando» (Mt. 27:51; Mc. 15:38; Lc. 23:45).
La expresión «rasgar los vestidos» se usa 39 veces en el AT y, por lo general, denota una señal de luto y lamentación (cf. Gn. 37:34; 44:13, 2 Sam. 13:19; cf. Mt. 26:65; Mc. 14:63; Hch. 14:14). En ocasiones, representa un acto simbólico, como cuando > Ahías rasgó una vestidura en doce pedazos que envió a las doce tribus de Israel para anunciar una inminente rebelión (1 R. 11:30). En un momento crítico, el rey Saúl se asió del extremo del manto de Samuel, el cual se rasgó, lo que el vidente tomó como una profecía del destino de Saúl: «Yahvé ha rasgado hoy de ti el reino de Israel y lo ha dado a tu prójimo, que es mejor que tú» (1 Sam. 15:28).
En ese mismo universo de conceptos simbólicos relacionados con la división y el amanecer de una nueva realidad, se encuentra el dato reseñado por los Evangelios Sinópticos sobre el velo del Templo, que «se rasgó por la mitad» en el mismo momento que Jesús expiró, dando por finalizada su misión redentora (Mt. 27:51; Mc. 15:38; Lc. 23:45). Prob. se hace referencia a la rica cortina interior que separaba el Sancta Sanctorum del Santuario (cf. Ex. 26:33). Con ello se da a entender que queda entonces libre el acceso al Lugar Santísimo, esto es, a Dios mismo. Hasta ese momento no había podido penetrar en ese recinto sagrado más que el sumo sacerdote en el gran día de la reconciliación (cf. Heb. 9:8; 10:19). La muerte de Jesús ha conseguido la reconciliación de los hombres con Dios; él es el nuevo sumo sacerdote del nuevo pueblo de Dios. Véase TEMPLO.