Diccionario Bíblico

RAHAB, Mitología

Letra R

Heb. 7294 Rahab, רַהַב = «violento, insolente, amenazador»; Sept. Rhaab, Ῥαάβ.
Monstruo femenino mitológico que aparece como serpiente de las aguas primigenias. Conforme al sentido hebreo del término, es la Amenazadora y puede tomarse como personificación del caos que se eleva contra el Dios bueno y pretende dominarlo todo. Así, aparece vinculada a la batalla primigenia en la que Yahvé, Dios bueno, creador del orden, ha vencido y dominado a la divinidad femenina del caos, como dice el libro de Isaías: «¡Despierta, despierta, vístete de poder, oh brazo de Yahvé! Despierta como en los días de la antigüedad, en las generaciones del pasado. ¿No eres tú el que despedazó a Rahab y el que hirió al monstruo marino?» (51:9–10). El texto ha vinculado las «tres aguas enemigas»: las del Caos primero (Rahab-Tanín), las del mar Rojo en el Éxodo de Egipto (cuando Yahvé lo secó para que salieran los hebreos) y las aguas que los rescatados de Dios deberán vencer al final de los tiempos. En este contexto se sitúa la victoria de Yahvé sobre Rahab, imagen femenina del caos.
Siguiendo en esa línea, el nombre de Rahab se evoca también en varios textos poéticos, donde el mar se personifica como poder que se opone a Dios (cf. Job 26:12; Sal. 89:11), pues denota fiereza, insolencia, orgullo. Con ese nombre se designa a Egipto (cf. Sal. 74:13, 14; 87:4; 89:10; Is. 30:7) como «monstruo maléfico de las aguas», que representaría el ejército de Faraón anegado por el poder divino. Lo mismo se dice en el Salmo 89 al hacerse referencia al dominio divino sobre la braveza del mar, pensando sin duda en el paso de los israelitas por el mar Rojo, para explicar a continuación: «Tú quebrantaste a Rahab como a un cadáver; con el brazo de tu poder esparciste a tus enemigos» (vv. 9, 10; cf. Is. 30:7). A veces designa al gobernante egipcio: «He aquí yo estoy contra ti, oh faraón, rey de Egipto, gran monstruo que estás tendido en medio de sus canales, y que dices: Míos son los canales del Nilo, pues yo los hice» (Ez. 29:3; 32:2; cf. Sal. 68:31). En el Sal 40:5 se hable de unos misteriosos rehabim, que pueden interpretarse como poderes mítico-simbólicos que ayudan a Rahab. Véase AGUA, CAOS, CREACIÓN.