Diccionario Bíblico

PROFANO

Letra P

Gr. 2839 koinós, κοινός = «común»; 952 bébelos, βέβηλος, prim. «lo que se puede pisotear, accesible», de baíno, «ir», de donde se deriva belos, «umbral», y de ahí «no santificado, profano», en oposición a hierós, «sagrado»; lat. profanus = «lo que está fuera, es decir, delante de un templo», derivado de fanum = «templo», de donde procede la palabra cast. «fanático», lat. fanaticus = «perteneciente al templo, servidor del templo, inspirado, exaltado, frenético», conforme a la práctica de los sacerdotes paganos que se entregaban a violentas manifestaciones religiosas.
Bébelos, βέβηλος, se utiliza de personas (1 Ti. 1:9; Heb. 12:16), y cosas (1 Ti. 4:7; 6:20; 2 Ti. 2:16). Bébelos es aquello que carece de toda relación o afinidad con Dios, mientras que koinós, «común», hace referencia a la impureza ritual.
Lo profano es la antítesis de lo sagrado, y de alguna manera define la naturaleza de lo religioso o de la religión. Ezequiel se queja de que los mismos sacerdotes de Israel violan la Ley y profanan las cosas sagradas al no hacer «diferencia entre lo santo y lo profano, ni enseñan a distinguir entre lo impuro y lo puro» (Ez. 22:26). Con la reacción de los judíos piadosos que regresaron del exilio, se produjo una exacerbada insistencia en la división entre lo santo y lo profano. Los > fariseos y los miembros de la comunidad de > Qumrán observaban una amplia y reglamentada ley de purificación para evitar todo tipo de contacto con lo común e impuro, encarnado principalmente en la persona de los gentiles. El cristianismo naciente se separó de este concepto ceremonial y ritualista de lo profano después de un intenso proceso de reflexión, que se refleja gráficamente en la visión de Pedro en la terraza de una casa en la ciudad de Jope, cuando para vencer su resistencia a mezclarse con los paganos, una voz del cielo le dijo: «Lo que Dios ha purificado no lo tengas tú por común» (Hch. 11:9). En adelante, solo lo moralmente malo es profano para el cristiano. Véase COMÚN, IMPURO, SANTO.