Diccionario Bíblico

PRODIGIO

Letra P

Heb. 6382 pele, פֶּלֶא = «milagro, maravilla, prodigio»; gr. 5059 teras, τέρας, algo extraño, que provoca el asombro en el observador; lat. prodigium = «milagro, prodigio». Tanto en heb. como en gr. denota todo tipo de acontecimiento que provoca asombro, que llama la atención por su extrañeza. Aunque no es exactamente lo mismo que un milagro, el prodigio es un hecho cercano, casi sinónimo: «Si se levanta en medio de ti un profeta o un soñador de sueños, y te da una señal o un prodigio» (Dt. 13:1). Isaías dice que él y los hijos que Yahvé le ha dado son «señales y prodigios en Israel» (8:18), es decir, signos o prefiguraciones de cosas futuras que ciertamente tendrán lugar y provocarán el asombro en los espectadores. El mismo sentido tiene en el NT teras, τέρας, la capacidad de provocar asombro en el observador. Se utiliza siempre en plural, y, con dos excepciones, se traduce como «prodigios» («maravillas» en Hch. 2:43; 15:12), acompañando generalmente al término semeîa, «señales» (Hch. 2:22, 43; 6:8; 7:36). En Hch. 2:19, «prodigios» aparece a solas. Una señal es dada para apelar al entendimiento, en tanto que un prodigio apela a la imaginación, y una maravilla, dýnamis, indica que su origen es sobrenatural. Los «prodigios» se manifiestan como operaciones divinas en trece casos, nueve de ellos en Hechos; tres veces son adscritos a la operación de Satanás a través de agentes humanos (Mt. 24:24; Mc. 13:22 y 2 Tes. 2:9).
Los prodigios realizados en Egipto tuvieron por objeto mostrar a Faraón el poder de Yahvé Dios y dar a conocer su nombre en toda la tierra (Ex. 9:16), lo mismo que los efectuados en la conquista de Canaán continuaron manifestándolo ante los israelitas (Sal. 111:6). De la misma manera, la curación de Hch. 3:6, 12, 16 demostró el poder infinito del nombre de Jesús. Véase MILAGRO, SEÑAL.