Diccionario Bíblico

Pelícano

Letra P

Heb. 6893 qaath, קָאַת, sig. prob «el que vomita», ave de especie desconocida, traducida conjeturalmente por «pelícano» o también «cormorán»; Sept. pelekán, πελεκάν (Lv. 11:18); katarrhaktes, καταῤῥάκτης (Dt. 14:17); stenagmós, στεναγμός (Sal. 102:6); órneon, ὄρνεον (Is. 34:11); khamaileon, χαμαιλέων (Sof. 2:14); Vulg. pellicanus, onocrotalus.
Ave palmípeda que habita en la orilla del mar, lagos y estanques de peces, y tiene las patas admirablemente adecuadas para el medio acuático, aunque también puede posarse en los árboles. Posee un largo pico cuya parte inferior consiste en una gran bolsa donde transporta el pescado para alimentar a sus polluelos. De esta costumbre deriva su nombre en heb., ya que da la impresión de vomitar los alimentos. De ahí surge la leyenda de que se abría el pecho para alimentar con su propia sangre a sus crías. La altura del pelícano varía de 1,50 a 1,80 m.; su envergadura, que sobrepasa generalmente los 3,5 m., llega en ocasiones a los 4 m.
No se sabe con seguridad si el qaath es el mismo pelícano marino u otra ave, como el búho, que hacía también un movimiento similar, por lo cual se suele traducir por «búho» en Is. 34:11 y Sof. 2:14. Las mejores autoridades creen que la palabra qaath está a favor del pelícano común, Pelecanus onocrotalus, blanco, con tintes de un rosa claro, y el Pelecanus crispus, observado en Palestina, Egipto y otros países de la zona. El sobrenombre de onocrotalus le viene porque al emitir el canto, lo hace semejante al rebuzno de un asno, en gr. onos.
Esta ave, poco frecuente en el mar de Galilea, era común en las costas de Siria y Palestina y abundaba en las riberas del Nilo y por los lagos egipcios de aguas someras. Está representado abundantemente entre lotos en las pinturas y relieves de las tumbas egipcias.
Según la Ley, se trata de un ave impura, cuya carne no se debe comer ni ofrecer en sacrificio (Lv. 11:18; Dt. 14:17). Se dice que vivía en el «desierto» (Sal. 102:6), lo cual no excluye que hubiera agua en sus proximidades, ya que la palabra heb. para > desierto, midbar, no está restringida a una extensión de arena sin agua; también habitaba en las ruinas (Is. 34:11; Sof. 2:14; Sal. 103:7). En este último texto mencionado el salmista, para describir la situación de aflicción y abandono, se compara a un pelícano y a las aves solitarias que habitan en regiones desérticas y desoladas entre ruinas y se refiere a aquel aire melancólico y triste que esta ave asume después de haber resuelto sus problemas vitales.
Es símbolo del amor materno y de la caridad cristiana, porque se llegó a creer que alimentaba a sus polluelos rasgándose el pecho con el pico. También es símbolo del propio sacrificio, de la redención cristiana y de la doctrina escriturística. Así, resulta que el ave que inspiró a los autores del Antiguo Testamento las ideas de desolación y ruina, inspiró a los cristianos la idea de la redención y la salvación a través de la sangre derramada por Cristo sobre el madero de la cruz. Véase ÁGUILA, BÚHO.