Diccionario Bíblico

Patmos

Letra P

Gr. 3963 Patmos, Πάτμος, de etimología desconocida. Isla pequeña y rocosa del mar Egeo, frente a la costa de Anatolia, en el territorio de Licia, actual Turquía. Era la isla más occidental del grupo conocido por los antiguos con el nombre de las Espóradas (Plinio, Hist. Nat. 4, 23; Estrabón, Geog. 10, 480). En la actualidad recibe el nombre de Patino, a unos 48 km. al sur de Samos. Tiene 16 km. de largo y 9 km. de ancho. La mayor parte es estéril, por lo que sus 2.500 habitantes actuales viven del turismo religioso, organizado para visitar los distintos monasterios ortodoxos y la llamada “gruta del Apocalipsis”. En la Era antigua, Patmos poseía uno de los mejores puertos naturales de la zona, pero tenía el inconveniente de hallarse algo apartada de las grandes vías de navegación.
Según la tradición más antigua y más digna de fe, transmitida primero por Ireneo (Adv. haer. 5, 30, 3) y más tarde por Victorino de Pettau (In Apocalypsim, 17, 10: PL 5:333.338), Juan fue deportado a Patmos (Ap. 1:9) hacia el final del reinado de Domiciano (81–96 d.C.). San Jerónimo, fundándose seguramente en Eusebio (Hist. Eccl. 3, 18, 4), precisa todavía más, afirmando que Juan recibió las visiones del Apocalipsis en el año 14 o 15 de Domiciano, es decir, el año 95 d.C. (De viris illustribus 9). Existen, sin embargo, otros testimonios antiguos, como el de las Acta Iohannis y el del Canon de Muratori, ambos del siglo II, que se inclinan por la época de Nerón, como parece que hace Epifanio en el s.IV (Haer. 51, 12, 33: PG 41:909.949). La Synopsis de vita et morte prophetarum y Teofilacto la atribuyen al tiempo de Trajano.
Las condiciones históricas que el libro supone se adaptan perfectamente al reinado de Domiciano, pues fue un emperador cruel y perseguidor (Plinio el Joven, Panegyr. Traiani 48). Exigió de sus súbditos un culto divino (Suetonio, Domitianus 13) y a los que se oponían los asesinaba o los deportaba (Plinio, Hist. Nat. 4, 12, 23). Las cartas a las siete iglesias corresponden bastante bien a las condiciones religiosas del Asia Menor de finales del siglo I. La persecución había comenzado ya en Esmirna y en Pérgamo (Ap. 2:10, 13).