Diccionario Bíblico
PASIÓN, PASIONES
Letra P
En el AT falta un concepto exacto de lo que llamamos «pasión», pero la realidad de las pasiones se constata en el hombre veterotestamentario y también, por vía de analogía, se atribuyen a Dios en un lenguaje altamente antropomórfico. En gr. se corresponde con el verbo paskho, πάσχω y el sustantivo derivado páthema, πάθημα, que implican la idea de experimentar, soportar o padecer, y aparecen 42 veces en el NT, referidos ordinariamente al sufrimiento de Cristo y del cristiano.
Gr. 1. 3804 páthema, πάθημα = «sufrimiento» o emoción pasiva (cf. Ro. 7:5; 8:18), que puede también significar deseo sexual prohibido. Esta palabra es utilizada en el NT para describir las emociones perversas, las malas pasiones (cf. Gá. 5:24), y expresa en este caso la naturaleza desenfrenada de los malos deseos que surgen de la carne.
Gr. 2. 3806 pathos, πάθος, del vb. paskho, πάσχω = «sufrir, padecer», indica primariamente lo que uno sufre o experimenta de cualquier manera; de ahí, un afecto de la mente, un deseo lleno de pasión. En el gr. clásico se aplicaba a deseos apasionados, buenos o malos; en el NT se usa exclusivamente en sentido negativo: «pasiones (vergonzosas)» (Ro. 1:26); «pasiones (desordenadas)» (Col. 3:5; 1 Tes. 4:5). Trench describe pathos como «la condición enfermiza de la que surge el deseo codicioso».
Gr. 3. 1939 epithymía, ἐπιθυμία, en 2 Ti. 2:22 se traduce como «pasiones juveniles». Ocurre 38 veces en el NT y significa un deseo intenso, bueno o malo. La mayoría de las veces indica un mal deseo, ya sea por el objeto (cf. Mc. 4:19), por la dirección que sigue (cf. Gal. 5:16), por el medio de que se sirve (cf. Jn. 8:44; Ro. 6:12; 1 Jn. 2:17) o por la forma que toma (cf. Col. 3:5; 1 Pd. 2:11). Un sentido afín tiene el sustantivo 2237 hedoné, ἡδονή las 5 veces que ocurre (Lc. 8:14; Tit. 3:3; Stg. 4:1, 3 y 2 Pd. 2:13).
Platón clasificó las pasiones en dos categorías: la concupiscible, epithymía, ἐπιθυμία, y la irascible, thymos, θῦμος; la primera surge del cuerpo y muere con él; la segunda se relaciona con la razón y con la parte inmortal del ser humano, y estimula la búsqueda del bien y la negación del mal. De ella surgen el valor, el heroísmo, el riesgo, la valentía, la fortaleza y la generosidad.
A nivel teológico-bíblico, «pasión», páthos, es una emoción o un sentimiento desordenado del ser humano inconverso, que debe ser sometido al gobierno del Espíritu Santo. El vocablo gr. se halla en plural en Rom. 1:26; Col. 3:5. El adjetivo 3663 homoiopathés, ὁμοιοπαθής, lit., «de sentimientos o afectos similares», aparece en Stg. 5:15 y se refiere a la semejanza de las pasiones de los antiguos y las nuestras.
Las malas pasiones son manifestaciones del pecado que hay en el hombre y que lo domina (cf. Ro. 7:5, 15–23). Según Pablo, eso es consecuencia de las prohibiciones legales (cf. Ro. 7:7–11). El remedio que la palabra de Dios propone es el arrepentimiento, que culmina en la resolución de negarse a sí mismo (cf. Mc. 1:15; Lc. 9:23; Hch. 2:38; 17:30; Ro. 6:11–13; 8:12–13; Col. 3:5), así como el uso frecuente de los medios de gracia, especialmente la vigilancia y la oración (cf. Mt. 26:41).

