Diccionario Bíblico

Partia, Partos.

Letra P

Gr. Parthía, Παρθία (Ptolomeo), Parthyaía, Παρθυαία (Estrabón y Arriano); 3934 Parthos, Πάρθος = «parto», habitante de Partia (Hch. 2:9). País de Oriente que se corresponde bastante aproximadamente a la actual provincia iraní de Khorasán, al sureste del mar Caspio. El reino de los partos tenía alrededor de 480 km. de longitud por 160 a 190 de anchura, y su superficie era ligeramente mayor que la de Escocia.
Los historiadores antiguos Pompeyo Trogo, Estrabón, Justino y Arriano, los describen como «escitas», prob. pertenecientes a la gran familia turania. Para Moisés de Corene los partos eran descendientes de Abraham y Cetura (Hist. Armnen. 2, 65), mientras que para Juan de Malala eran escitas llevados a Egipto por el faraón Sesostris, asentados posteriormente en Persia (Hist. Univ. p. 26); sin embargo, nada cierto se sabe de sus orígenes. La primera alusión figura en las inscripciones de Darío Histaspes. Se sabe que en el año 521 a.C. se rebelaron contra los persas sin éxito alguno. Después sufrieron el dominio de Alejandro Magno y sus sucesores orientales, los Seléucidas. Hacia el año 255 a.C., la Bactriana consiguió liberarse del poder seléucida y los partos, bajo Arsaces I, se dispusieron a seguir su ejemplo. La dinastía de los arsácidas siguió la obra de Arsaces I. La independencia del reino parto data así del año 247 a.C. Mitríades I reinó aproximadamente del año 174 al 138 a.C. El reino fundado por Arsaces I se convirtió, bajo Mitrídates I —monarca de excepcionales dotes militares— en un inmenso estado de 2.400 km. de longitud de este a oeste, con una anchura entre 160 y 640 km. de norte a sur. Este imperio, cuya frontera occidental era el Éufrates, se extendía desde el mar Caspio hasta el golfo Pérsico y había de perdurar más de 300 años. La capital era Ctesifonte, sobre el Tigris, frente a Seleucia. Habiéndose liberado del yugo grecomacedonio, los partos se batieron en numerosas ocasiones contra los romanos, a los que disputaron Armenia. Desde el año 64 a.C. hasta el 226 d.C. impidieron la expansión del Imperio romano hacia Oriente. Fueron una auténtica potencia militar, capaz de situarse en pie de igualdad con la Roma imperial. «Atacados por los romanos en tres guerras por medio de los más grandes generales en los tiempos de mayor florecimiento, ellos solos de entre todos los pueblos no solo fueron sus iguales, sino también sus vencedores» (Justino, Epítome).
Entre el año 40 y el 37 a.C., los ejércitos partos invadieron el Asia Menor y Siria, apoderándose de Jerusalén, saqueándola, y proclamando rey de los judíos al último de los asmoneos, Antígono (Josefo, Ant. 14, 13, 3; Guerras 1, 13, 1). Desde hacía años, los judíos habían apoyado a los partos contra sus odiados dominadores romanos. Después de casi cinco siglos de poderío, los vasallos persas, acaudillados por Ardashir el sasánida, pusieron fin a la dominación de los partos, surgiendo en el año 226 d.C. el Segundo Imperio persa, el llamado Imperio de los Sasánidas.
En lo referente a la religión, los partos practicaron el sincretismo, que permitía amalgamar las deidades locales con otras extranjeras. Así, se creía que el Zeus griego y el Ahura Mazda iraní eran lo mismo, como el Apolo griego y el Mitra iraní, o el griego Heracles y el iraní Verethrgna y la Ártemis griega y la Anahita iraní. Los reyes partos se denominaban a sí mismos filohelénicos, pero a la vez mantenían y continuaban las viejas tradiciones religiosas del panteón iraní, como lo demuestran la onomástica (Mitrídates, de Mitra, y Artaban, de Arta) y el mantenimiento de los magi, tribu sacerdotal iraní. En el siglo VII a.C. > Zoroastro había iniciado una religión básicamente monoteísta que llegó a ser la religión oficial de los partos.
En el AT la única referencia probable a los partos se encuentra en Daniel 11:44 (cf. Tácito, Hist. 5, 8) respecto a la campaña de Antíoco Epífanes. En el NT se mencionan algunos judíos procedentes de Partia durante la fiesta de Pentecostés (Hch. 2:9); es posible que ellos transmitieran el Evangelio a los partos al volver a sus lugares de origen. Véase PERSIA.