Diccionario Bíblico

Palmira

Letra P

Gr. Palmyrá, Παλμυρά, Palmirá, Παλμιρά; heb. Tadmor, תַּדְמֹר, prob. «ciudad de las palmas»; Josefo dice que los sirios la llamaban Tadmor, y Palmira los griegos (Ant. 8, 6, 1). El árabe actual conserva sustancialmente el antiguo nombre heb., a saber, Tadmur, en la moderna Siria, a unos 215 km. al noreste de Damasco.
Palmira era conocida desde la antigüedad como escala de las caravanas que recorrían la ruta de la seda. Conoció su esplendor por el siglo III d.C. durante el reinado de Zenobia, que consiguió extender los dominios de la urbe y hacer frente a la todopoderosa Roma. Consiguió forjar una Palmira tan rica y avanzada, que tenía su propia lengua y su propio arte, el palmireno, que halló en la piedra caliza y dorada de las montañas que rodean la ciudad su materia básica. La calle principal da paso al espectacular tetrápilo, donde se encontraba la estatua, hoy ausente, de la célebre monarca; a la izquierda, el teatro y el ágora; y al fondo, lo que queda de los edificios del campo de Diocleciano. Cerca está el pórtico, que todavía sigue en pie, del templo de Nabú, el dios de los oráculos. Más allá, un poco alejadas, se levantan las torres funerarias de las familias nobles de la ciudad. Y frente al arco, el templo de Bel con su inmenso patio de 210 por 205 m. repleto de columnas deshechas por el viento, que pasó de lugar de sacrificios en honor al dios Bel a ser una iglesia en la época bizantina, una fortaleza árabe y una mezquita en tiempos de los mamelucos. Su esplendor concluyó en el siglo XV, cuando un saqueo lo destruyó junto a toda la ciudad, que se convirtió en un montón de ruinas.
Tras la conquista romana de Siria, Palmira devino un importante centro caravanero y comercial. Bajo la administración romana, dada su ubicación en la frontera con el Imperio parto, Palmira se enriqueció con los impuestos y garantizando seguridad a las rutas caravaneras. Los árabes seminómadas asentados en Palmira adoptaron la lengua y la escritura aramea, la lingua franca del mundo antiguo, cuyo alefato desarrollaron a su manera.
Durante un corto período de tiempo, ejerció una influencia que llegó hasta Egipto y Asia Menor, permaneciendo firme ante el poderoso Imperio romano. Pero en el año 226 d.C. el Imperio parto se hundió y su lugar fue ocupado por los Sasánidas. De esta crisis Palmira salió fortalecida, y entre los años 265 y 267 su mandatario Odenathus u Odainath ocupó Siria y Egipto convirtiéndose en una espeecie de emperador de la Roma del este. Su esposa, Septimia bath Zabbai o Zenobia, ha dejado huella en la historia. Sin embargo, poco después, en el año 272, Palmira se rindió a Roma y tras una revuelta, fue destruida. Aunque posteriormente resurgió de sus cenizas, nunca recuperó su prosperidad política ni comercial. Véase TADMOR.