Diccionario Bíblico

OCCIDENTE

Letra O

Heb. 3220 yam, יָם, lit. «mar»; 4628 maarab, מַעֲרָב, o maarabah, מַעֲרָבָה = «sombreado», lugar por donde se pone el sol al atardecer; gr. 1424 dysmé, δυσμή, lugar de la puesta del sol, de dysis, «hundimiento, puesta»; dýo, «hundirse», de ahí «poniente»; lat. occidens.
Los semitas, al buscar orientarse, giraban su rostro al oriente, de modo que el este lo tenían delante de ellos, qadem, קָדָם; el sur quedaba a mano derecha, titón, תִּיטֹן, y el norte a mano izquierda, simol, שִׂמאֹל. El occidente, por tanto, quedaba a sus espaldas, ajor, אָחוֹר. En Dt. 11:24 se habla de «la mar postrera» (RV), heb. hayyam haajarón, הַיָּם הָאַחֲרוֹן, traducido en la Sept. heos tes thalasses tes epí dysmôn, ἕως τῆς θαλάσσης τῆς ἐπὶ δυσμῶν; Vulg. ad mare occidentale, «el mar occidental» (RVA, cf. 34:2; Jl. 2:20). El uso general de la palabra heb. 314 ajarón, אָחֲרֹון, lit. «posterior», fue substituido entre los habitantes de Palestina por el vocablo yam, יָם, «mar», es decir, el Mediterráneo, que quedaba en el lado occidental de Palestina y que como objeto palpable se convirtió en representación general del oeste. Consecuentemente, este término es traducido en treinta y dos ocasiones por thálassa, θάλασσα, en la LXX, y solo una por dysmaí, δυσμαί; en la Vulg. por occidens y mare.
Indica una región del cielo o de la tierra (Gn. 28:14; Dt. 33:23; 1 R. 7:25; 1 Cro. 9:24; 2 Cro. 4:4; Is. 11:14; 49:12; Ez. 48:1; Os. 11:10; Zac. 14:4). Como adjetivo denota la frontera occidental (Num. 34:6; Jos. 15:12; Ez. 45:7), el límite occidental (Num. 34:6), el lado occidental (Jos. 18:14; cf. Ex. 26:12; 38:12; Num. 2:18; 35:5; Ez. 48:3–8, 23, 24), el oeste (Gn. 13:14; Num. 3:23; Dt. 3:27; Ez. 48:18; Dan. 8:4) o el viento de occidente (yuha-yam, יוּהַ־יָם, ánemos apó thalasses, ἄνεμος ἀπὸ θαλάσσης, Ex. 10:19).
La «tierra del poniente» (Zac. 8:7), heb. érets mibbó hashshemesh, אֶרֶץ מִבּוֹא השֶּׁמֶשׁ; Sept. apó ges dysmôn, ἀπὸ γῆς δυσμῶν; Vulg. de terra occasus solis, hace referencia a la puesta del sol, e indica igualmente el occidente (cf. Sal. 113:3; Mal. 1:11; cf. Dt. 11:30; Jos. 1:4; 23:4). Otra palabra que indica el oeste es maarab, מַעֲרָב, de arab, ערב, «marchar, pasar, desaparecer», que hace referencia a la puesta de sol (1 Cro. 12:15; Sal. 75:6; 103:12; 107:3; Is. 43:5; 45:6; 9:19; Sept. dysmaí, δυσμαί; Vulg. occidens). En el NT, el concepto de occidente se expresa siempre con el término dysmaí, δυσμαί (Mat. 8:11; 24:27; Lc. 12:54; 13:29; Ap. 21:13).
En Mt. 8:11, Jesús dice «que muchos vendrán del oriente y del occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos», a lo que Lucas añade: «del norte y del sur» (13:29), para incluir todas las regiones del mundo, tal como se hacía en la literatura clásica (Jenofonte, Ciropedia 1, 1, 3), indicando la perfecta universalidad del mensaje evangélico, cumplimiento a la vez de la promesa hecha por Dios a Abraham (Gn 12:3; Gal. 3:8). Véase MAR MEDITERRÁNEO, NORTE, ORIENTE, PONIENTE, VIENTO.