Diccionario Bíblico
NUZI
Letra N
Pequeña ciudad de la antigua Mesopotamia situada al suroeste de Kirkuk en el actual Iraq, cerca del río Tigris. Las primeras menciones de esta ciudad se encuentran en textos cuneiformes provenientes de Mesopotamia, correspondentes al período > acadio. En estas inscripciones es mencionada como Gasur.
En 1500 a. C., fue ocupada por los hurritas, quienes le dieron el nombre de Nuzu, de donde deriva el nombre Nuzi. Desde el siglo XV a. C. y hasta 1350 a. C. aproximadamente, pasó al dominio del reino hurrita de Mitani, constituyendo su punto extremo oriental y límite sudoriental. Hacia 1365 a. C., con el comienzo del reinado de Ashur-uballit I, Asiria ve el comienzo de la llamada «expansión mesoasiria», que comienza cuando se libera de la dominación de sus vecinos, los mitanios. Tras la caída del Imperio mitanio ante las fuerzas del ejército asirio, Nuzi pasa al dominio de Asiria.
Nuzi es importante para el estudio de la Biblia debido a las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en 1920, que desenterraron no solo la ciudad, sino también millares de tablillas escritas en cuneiforme acadio, principalmente de los siglos XV y XIV a.C. Esto dio una luz inestimable a los investigadores en cuanto a sus actividades legales, comerciales y militares. También ayudó a comprender la cultura del Antiguo Oriente Próximo, incluyendo versiones primitivas de las historias de personajes bíblicos de la época patriarcal.
La ciudad fue descubierta gracias al seguimiento de una pista: unas tablillas que se vendían en bazares de Kirkuk a los turistas. Ello condujo a un > tell en Yorghan Tepe, de 200 m. de longitud y 5 de altura, situado a 16 km. al suroeste de Kirkuk, a 220 km. al norte de Bagdad, en la Alta Mesopotamia, que fue metódicamente excavado entre 1925 y 1931 por varias agencias, entre las que tuvieron un papel importante la American School of Oriental Research y el Irak Museum. El tell está constituido por doce estratos de ocupación desde los tiempos prehistóricos, pasando por diversos estadios históricos, hasta los dos estratos superiores, que se corresponden con la ciudad de Nuzi. Estos dos niveles superiores, I y II, son los de mayor importancia en relación con el mundo de la Biblia. En ellos se pusieron al descubierto cuatro mil tablillas escritas en caracteres cuneiformes, que fueron asignadas al s. XV a.C. Sus textos constituyen una valiosa colección de archivos privados y públicos de cuatro generaciones, y suministran una buena información sobre la vida política y económica, y sobre los usos sociales del mundo antiguo: aparecen contratos, informes, fallos judiciales y diversos tipos de escritos.
Un aspecto sumamente interesante de estas tablillas es que, pertenecientes a un marco cronológico aproximadamente del tiempo de los patriarcas, proveen un marco histórico social que armoniza de manera ajustada con detalles de las narraciones del Génesis acerca de Abraham, Isaac, Jacob y Esaú, Sara y Agar. De ello se pueden hacer varias menciones:
a) La alusión de Abraham a Eliezer, su mayordomo, como posible heredero (Gn. 15:2, 3), queda iluminada por una ley de adopción aplicada a los siervos, que a la muerte del amo heredaban sus bienes. Sin embargo, si nacía un hijo propio, este recibía la herencia.
b) El caso de Agar, que fue dada a Abraham como concubina por la misma Sara (Gn. 16:2), queda asimismo ilustrado por la disposición de que si la propia esposa daba hijos a su marido, no podía este tener otra esposa; en caso contrario, podía tomar otra mujer de entre las esclavas hasta tener descendencia. En todo caso, si la primera esposa llegaba después a tener un hijo, era el de la libre el que debía heredar. Sin embargo, la esclava y su prole no debían ser despedidas. Esta ley puede explicar la resistencia de Abraham a acceder a la petición de Sara, además de su afecto natural hacia Ismael (Gn. 21:10, 11).
c) La venta que hizo Esaú de su primogenitura a Jacob queda también ilustrada. Se encuentra en las tablillas el registro de la venta que hizo un tal Tupkitilla a su hermano Kurpazah de sus derechos de herencia de una arboleda por tres ovejas. De manera que lo que hicieron Esaú y Jacob tuvo lugar en un contexto donde no era una práctica desconocida (cf. Gn. 25:27–34).
d) La bendición de Isaac a Jacob fue firme (cf. Gn. 27:35–37) y se mantuvo. En las tablillas de Nuzi aparece el registro de un pleito en el que un tal Tarmiya ganó frente a dos hermanos suyos, que querían impedirle tomara como esposa a una mujer llamada Zululishtar. Los jueces fallaron a su favor al establecer que su padre Huya se la había otorgado formalmente en una declaración oral solemne. De manera que los testamentos orales eran tenidos por válidos y vinculantes.
e) Las gestiones del mayordomo de Abraham para conseguir una esposa para Isaac (cf. Gn. 24) entraban dentro de lo habitual en el mundo de Nuzi. Se debía tratar con el guardián legal de la doncella, que era frecuentemente el hermano, a quien se le pagaba la dote. Otra manera de conseguir esposa era ser adoptado por el suegro y trabajar para él (cf. Gn. 29:14–l9 ss.).
f) El engaño de Jacob por parte de su tío Labán, que contrariamente a lo acordado, le hizo desposar primero a la mayor, Lea, y no a Raquel, la menor. En aquella sociedad regía el principio de la primogenitura, de forma tal que la hermana mayor debía contraer matrimonio antes que la menor. Las características de los matrimonios de Jacob son comprensibles a la luz de un tipo de contrato específico, el del «matrimonio erebu», por el que el esposo debía residir en casa del padre de su mujer según se aprecia en un documento de Nuzi conocido como la tablilla Gadd 51.
g) El caso del robo de los terafines de Labán por parte de Raquel y de la minuciosa búsqueda de ellos por Labán, después de haberlos perseguido durante siete días, registrando todo el equipaje de Jacob y su familia (cf. Gn. 31:19–35), también recibe su explicación por la ley de Nuzi, según la cual la posesión de los dioses domésticos por parte del yerno conllevaba la titularidad de la herencia de las posesiones del suegro.
h) La disposición contractual que figura en Gadd 51:20–24y en HSS 5:67 también se encuentra en Gn. 31:50, tras el nuevo acuerdo entre Jacob y Laban, lo que prueba que se trató de un matrimonio erebu, un tipo de contrato habitual en la sociedad hurrita. Pero hay otros ejemplos en el AT, como en Ex 2:21, en la relación de Moisés y Jetro, así como en los sucesos posteriores de Ex 3:1 y 4:18. En este caso, Moisés no solo se une a la casa de Jetro, sino que toma a su cuidado sus rebaños, tal como había hecho Jacob con los de Laban.
Una tradición similar reaparece en la historia de Sansón, casado con una mujer filistea, con la que vive en casa de su suegro y que luego abandona, siendo ella dada en nuevo matrimonio a otro hombre (Jue 14:19–20) por ruptura del acuerdo, disposición que también es común en contratos de Nuzi.
Así, mediante estas tablillas y muchas otras, se puede ver hasta qué punto las narraciones de los patriarcas en el Génesis reflejan detalles culturales y sociales del marco general de la época en la que vivieron. Los textos de Nuzi, escribía Albright resumiendo el descubrimiento, «han iluminado tan brillantemente muchos detalles de las narraciones patriarcales, que éstas no se acomodan en absoluto en una tradición postmosaica, que ya no podemos negar por más tiempo la historicidad sustancial de la tradición de los patriarcas» (Albright, p. 5). Véanse ACAD, HAMMURABI, HOREOS, HURRITAS, MARI, TERAFINES, UGARIT.

