Diccionario Bíblico
MEMORIAL
Letra M
Heb. 234 azkarah, אַזְכָּרָה, 2143 zekher, זֵכֶר, también escrito זֶכֶר; 2146 zikhrón, זִכְרוֹן = «recuerdo»; gr. 3422 mnemeîon, μνημεῖον, = «memorial», relacionado con el vb. mnáomai, μνάομαι, «recordar».
Azkarah es un término sacrificial, tiene que ver con la ofrenda (minjah) u oblación de flor de harina, de la que el sacerdote tomaba un puñado, que quemaba con incienso como memorial a Yahvé. Lo restante quedaba para los sacerdotes, que debían comerlo sin levadura en el atrio de la Tienda de la Reunión (Lv. 2:16; cf. 5:12; 24:7). Por su parte, en el mismo contexto, el incienso también era quemado como azkarah o «memorial» a Dios (Lv. 2:2); prob. para recordar a quien la ofrecía las demandas de Dios sobre él.
Zekher y zikhrón es un «memorial» en sentido de «recuerdo, memoria». Dios, al revelarse y definirse a Moisés, dice que su nombre «Yo soy» (eheyeh) y «Él es» (Yahweh), tiene que ser como memorial de generación en generación (Ex. 3:15); «con él se me recordará por todos los siglos» (RVR).
Jacob erigió un monumento en Betel (Gn. 28:10, 22), como «memorial» o recuerdo de la aparición de Dios en el lugar. Otro tanto hará Josué, al ordenar la erección de doce estelas (matstsebah) verticales que representaban una tribu cada una después de pasar el Jordán, y que tenían un sentido conmemorativo, un memorial (Jos. 4:3–9). Los memoriales, pues, tienen la función de preservar la memoria de cosas, personas y acontecimientos. Idéntico papel representaban las fiestas, como la Pascua (Ex. 12:12–14; cf 13:7–9), las dos piedras sobre los hombros en el > efod del sumo sacerdote, y las doce piedras de su > pectoral, sobre las que estaban grabados los nombres de las tribus (Ex. 28:12, 29). El registro de la derrota de Amalec, escrito por Moisés, es otro memorial para recordar a las generaciones futuras las providencia de Dios (Ex. 17:14; cf vv 8–13).
En el NT, la observancia de la > Cena del Señor tiene la función de memorial de la muerte (Lc. 22:17–19), resurrección y próxima venida de Cristo (1 Cor. 11:23–26). Cristo predijo que el recuerdo de su ungimiento por cierta mujer serviría como perpetuo memorial de ella (Mt. 26:13).
Jesús apunta a la costumbre de erigir monumentos memoriales (trad. «sepulcros») a los profetas que en sus días fueron muertos por sus contemporáneos, como una lección perenne de la ceguera humana respecto al recibimiento dado a los enviados por Dios (cf. Lc. 11:47). Véase CENA DEL SEÑOR.

