Diccionario Bíblico
CONCIENCIA
Letra C
CONCIENCIA Facultad común a todos los hombres (Ro 2:13–15) que nos permite discernir entre el bien y el mal y nos impulsa a escoger entre los dos. Tanto la naturaleza como la Biblia enseñan que la conciencia opera en todo nuestro ser en relación con los problemas de carácter moral. La conciencia es uno de los aspectos de nuestra semejanza a Dios y prueba que somos responsables ante el tribunal del Creador. En cierto sentido la voz de la conciencia pura refleja la voluntad de Dios y nuestro deber es obedecerla.
No obstante, el pecado influye adversamente en la conciencia y cuando esta se corrompe va perdiendo su sensibilidad moral. Como todos sufrimos las consecuencias del pecado original, ya no se puede identificar la voz de la conciencia con la de Dios. Al hombre depravado, los malos deseos le tergiversan y pervierten el juicio. La conciencia de Saulo, por ejemplo, le impulsaba a perseguir a los cristianos (Hch 26:9). Su pecado consistía en no aprovechar los medios a su alcance para enmendar e iluminar su conciencia.
Una conciencia «buena y limpia» (1 Ti 1:5; 3:9), rociada con la sangre de Cristo e iluminada por el Espíritu Santo (Ro 9:1), discierne claramente la voluntad de Dios. El hombre, así, debe procurar «tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres» (Hch 24:16). Si la gracia de Dios no purifica una conciencia «contaminada o débil» (1 Co 8:7), «corrompida» (Tit 1:15), «mala» (Heb 10:22) o «cauterizada» (1 Ti 4:2), será una conciencia vengadora e instrumento de espantoso y eterno remordimiento, como lo demuestra el caso de Judas.

