Diccionario Bíblico

CIUDAD

Letra C

CIUDAD Conjunto de casas rodeado por una muralla y defendido por un alcázar. Contrastaba con la → ALDEA en que esta era un simple conjunto de casas físicamente indefensas. En caso de guerra, los aldeanos se refugiaban en la ciudad, a cambio del pago de algún tributo por el asilo. La ciudad se consideraba en sentido figurado como la «madre» (2 S 20:19), y las aldeas como «hijas» según reza literalmente en hebreo en pasajes como Nm 21:25, 32; Jos 15:44; Jue 11:26.
Debe entenderse que las ciudades bíblicas, de acuerdo con las excavaciones arqueológicas, tenían poca extensión. La antigua Debir, por ejemplo, una ciudad importante, en los tiempos de su mayor prosperidad albergaba apenas de dos mil a tres mil habitantes.
El nombre de algunas localidades hace alusión a su origen, su situación o su reputación: → BETSAIDA (casa de la pesca) era una ciudad situada a orillas del lago de Genesaret; → BELÉN (casa del pan), una ciudad rodeada de campos de trigo; y → BET-EL (casa de Dios) se llamaba así por la fama de su templo. El nombre de → JERUSALÉN, de discutida etimología, evoca para los israelitas la idea de «ciudad santa» (Is 52:1; Ap 21:2, 27).
En las ciudades las casas generalmente eran pequeñas y estaban amontonadas; las calles eran estrechas y tortuosas, y muchas veces eran callejones sin salida. Por lo general, no tenían pavimentación y eran muy sucias; la basura se amontonaba y abundaban los perros callejeros (1 R 22:38; Lc 16:21). Los profetas aluden a lo sucio de las calles (Is 5:25; 10:6; Miq 7:10). En las viejas ciudades los comerciantes se agrupaban en lugares cercanos. Cada gremio tenía su sección; por ejemplo, «la calle de los panaderos» en Jerusalén (Jer 37:21). No había plazas, pero las → PUERTAS de la ciudad servían como tales. En ellas se hacían las transacciones comerciales (2 R 7:1; 2 Cr 32:6). Allí se proclamaban también los anuncios de las autoridades (Dt 21:19; Jer 17:19) y se hacían los procesos (Am 5:12, RV-1909).
Al atardecer se cerraban las puertas de las ciudades (Jos 2:5) y los centinelas vigilaban durante toda la noche (Sal 127:1). Las ciudades israelitas, como todas las demás, tristemente fueron focos de vicios; contra tal situación se pronunciaron los profetas (Ez 9:9; 24:6).