Diccionario Bíblico

BLASFEMIA

Letra B

BLASFEMIA El Antiguo Testamento designa como blasfemia toda expresión o acción injuriosa e irreverente contra Dios o sus representantes. A veces era simplemente un pensamiento no expresado (Job 1:5).
Tanto se temía incurrir inconscientemente en la blasfemia que prohibía el tercer mandamiento (Éx 20:7; Dt 5:11), que los judíos, prefiriendo una forma alterada, dejaron de pronunciar el nombre de Dios, por lo que hoy se ignora la verdadera pronunciación de «Jehová» (Is 52:6; Ez 36:20). En el libro de Ester hasta se suprimió el nombre divino, para que los paganos no lo blasfemaran al leerlo. Los pecados de Israel y los castigos que sufrió podían también motivar la blasfemia de los enemigos (2 S 12:14; Sal 74:10, 18; Is 37 passim; 52:5).
La blasfemia se castigaba con la muerte (Lv 24:10–16; 1 R 21:10, 13; cf. la lapidación de → ESTEBAN en Hch 6:13). Profanar el sábado también se consideraba blasfemia (Nm 15:32ss).
En el Nuevo Testamento se concibe la blasfemia con la misma seriedad que en el Antiguo Testamento. La más grave acusación contra Jesús fue la de blasfemia (Mt 9:3; Mc 2:7; 14:64; Lc 5:21), aunque al denunciarle ante las autoridades romanas, tenían que acusarle de ofensas civiles (Lc 23:2). En cambio, para los primeros creyentes, era blasfemia despreciar a Cristo (Mt 27:39; Mc 15:29; Lc 22:65 [injuriaban o blasfemaban, en griego]; Hch 13:45; 18:6).
El mayor pecado que la Biblia registra es la blasfemia contra el Espíritu Santo (Mt 12:31s; Mc 3:28s). Para la debida interpretación de este tipo de blasfemia, deben compararse Heb 6:4–6 y 1 Jn 5:16s. Estos versículos constituyen una solemne advertencia contra el deliberado y persistente rechazo de la salvación en Cristo que ofrece a los pecadores el Espíritu Santo. Tal actitud es blasfemia contra el Espíritu que al final «no le será perdonada». Vivir de manera que se menosprecie la fe también es blasfemia muy grave (1 Ti 1:20; 2 P 2:2).
En la cultura helénica la blasfemia no implicaba consecuencias tan funestas. Significaba más bien varios grados de difamación como burla o calumnia (Col 3:8; 1 Ti 6:4; Ap 2:9).