Diccionario Bíblico
ADVENEDIZO
Letra A
Término con que la RV traduce varias palabras hebreas y griegas que, a su vez, denotan conceptos diferentes de lo que era un extranjero. Advenedizo y forastero son sinónimos del término y se intercambian en el paralelismo hebreo. (→ Gentiles; Prosélito.)
El guer o tosab (hebreo) y pároikos o parepı́demos (griego) era el gentil deseoso de relacionarse con el pueblo de Dios. Estaba dispuesto a acatar las leyes judías. Merecía misericordia y justicia, porque también el padre Abraham fue extranjero en Canaán (Gn 12:1–9) y los israelitas, como pueblo, vivieron como extranjeros en Egipto (Éx 22:21; Dt 23:7).
Una vez establecidos en Palestina, los israelitas estaban rodeados de otras razas y adeptos de otras religiones. Para estos guerim Moisés dictó leyes especiales que les protegían y trataban con equidad (Éx 12:19; 20:10; Lv 25:47ss). Sin embargo, declararon enemistad para siempre con siete pueblos de Canaán (Dt 7:1–4; véase nokri abajo) y debían mantenerse separados de los moabitas y amonitas hasta la décima generación (Dt 23:3). Pero los nietos de los egipcios y los edomitas, como los demás guerim, podían recibirse en la comunidad israelita (Dt 23:7s).
Algunos profetas, notablemente Jonás e Isaías (Is 2:2–4; 19:23; 49:6; etc.), vislumbraron testificar de su fe algún día con las grandes naciones. Sin embargo, imperó la tendencia de aislarse por completo de las corrientes paganas. Aun así muchísimos judíos asimilaron esas corrientes.
Los términos nokri o zar (hebreos) y xénos, allótrios o alloguenes (griegos) designaban a los extranjeros viajantes o comerciantes. Disfrutaban del derecho de ser bien recibidos, pero no podían entrar en el templo (Ez 44:7–9), ni ofrecer sacrificios (Lv 22:25). No participaban en la comida pascual (Éx 12:43). Políticamente seguían fieles a otros soberanos y en lo religioso celebraban cultos diferentes. Estos eran los incircuncisos, los gentiles, los bárbaros. También se designaba con estos nombres al judío pérfido (Sal 54:3). En sentido figurado el israelita seguía siendo extranjero sobre la tierra (Lv 25:23; 1 Cr 29:15; Sal 39:12; 119:19).
En el Nuevo Testamento el creyente es ciudadano de un reino espiritual y vive como peregrino en la tierra (Heb 11:13; 1 P 1:1, 17; 2:11). Pero las puertas del reino están abiertas para todos y el cristiano se preocupa por los otros extranjeros (Mt 25:35; → Hospitalidad).

